El diálogo es necesario para iniciar acciones de prevención
Seth Pérez
Tras la tragedia del sábado es necesario unir la voz para darles espacio a todas las víctimas. Además de los heridos y sus familiares, son víctimas los asistentes que vivieron el horror de sentir su integridad y la de sus seres queridos en riesgo. Todos los aficionados, comunicadores, vendedores y quienes viven cotidianamente de este deporte. Todas las víctimas cuentan y todas merecen ser escuchadas.
El diálogo es necesario para iniciar acciones de prevención. El diálogo develará que muchos escucharon que el conflicto estaba presente. Familiares y amigos de los agresores, de los violentos y de quienes buscan descargar su odio con violencia por incapacidad en el manejo de sus emociones, probablemente no vieron riesgo en las señales. Días antes y el mismo sábado, varios escucharon que algo pasaría. La violencia ya se había manifestado antes. Dentro del estadio, las primeras chispas no fueron suficientes para alertar, ya que seguramente en otras ocasiones todo terminaba con gritos, aventando líquidos o quizás algunos empujones o golpes que erróneamente se pensaba que no tendrían consecuencias.
Prevenir implica conocer el conflicto desde sus raíces. El castigo ejemplar es una necesidad, pero no soluciona y podría encapsular venganza u odio de ambas partes. Se requiere transformar el conflicto para prevenir desde las más profundas motivaciones de los agresores y desde la dignidad de las víctimas que reclaman ser escuchadas, que se les repare el daño y se atiendan sus necesidades.
Víctimas y silencio
Seth Pérez
Tras la tragedia del sábado es necesario unir la voz para darles espacio a todas las víctimas. Además de los heridos y sus familiares, son víctimas los asistentes que vivieron el horror de sentir su integridad y la de sus seres queridos en riesgo. Todos los aficionados, comunicadores, vendedores y quienes viven cotidianamente de este deporte. Todas las víctimas cuentan y todas merecen ser escuchadas.
El diálogo es necesario para iniciar acciones de prevención. El diálogo develará que muchos escucharon que el conflicto estaba presente. Familiares y amigos de los agresores, de los violentos y de quienes buscan descargar su odio con violencia por incapacidad en el manejo de sus emociones, probablemente no vieron riesgo en las señales. Días antes y el mismo sábado, varios escucharon que algo pasaría. La violencia ya se había manifestado antes. Dentro del estadio, las primeras chispas no fueron suficientes para alertar, ya que seguramente en otras ocasiones todo terminaba con gritos, aventando líquidos o quizás algunos empujones o golpes que erróneamente se pensaba que no tendrían consecuencias.
Prevenir implica conocer el conflicto desde sus raíces. El castigo ejemplar es una necesidad, pero no soluciona y podría encapsular venganza u odio de ambas partes. Se requiere transformar el conflicto para prevenir desde las más profundas motivaciones de los agresores y desde la dignidad de las víctimas que reclaman ser escuchadas, que se les repare el daño y se atiendan sus necesidades.