Este tipo de periodismo data de principios del siglo pasado
Mario Maraboto
¿Qué tienen en común la ‘casa blanca’ en Las Lomas de Chapultepec, la ‘casa gris’ en Houston, la ‘casa de Malinalco’ de Luis Videgaray y el ‘Complejo Watergate’ en Washington? Salieron a la luz después de una cuidadosa investigación periodística.
La historia del periodismo incluye casos de reportajes producto de meticulosas investigaciones que han desentrañado corrupción en la que se ven envueltos funcionarios gubernamentales y han llevado a la renuncia de jefes de Estado.
Este tipo de periodismo data de principios del siglo pasado, ejercido por periodistas identificados como ‘muckrakers’ (removedores de estiércol), quienes en Estados Unidos denunciaban públicamente la corrupción política, la explotación laboral y una serie de abusos y trapos sucios de personajes e instituciones; y que evolucionó para convertirse en un periodismo de oposición al poder y que busca respuestas.
Se trata de un estilo de periodismo que, a partir de la década de los 60, logró su consolidación a través de lo que se identificó como el Nuevo Periodismo, surgido de una toma de conciencia de la libertad y derechos del pueblo frente a los gobernantes, influenciados por la revolución de mayo de 1968. Así, surgieron periodistas que no se conforman con las versiones oficiales; se vuelven desafiantes y escépticos frente al poder y velan por los intereses ciudadanos.
Los inicialmente citados no son los únicos: En la década de 1980, el periodista francés Hervé Liffran, del semanario Le Canard Enchaîné (El Pato Encadenado), descubrió que la ciudad de París había firmado contratos millonarios con grandes empresas de abastecimiento de agua, escandalosamente costosos para los contribuyentes; y en 2011 señaló supuestos actos de corrupción y tráfico de influencias en la asignación de obras de un ente público. Liffran ha expresado lo que es la esencia de la investigación periodística: “La gente quiere leer lo que no encuentra en otros medios.”
Gracias a investigaciones periodísticas, Fernando Collor de Melo, presidente de Brasil, se convirtió en el primer mandatario latinoamericano en ser destituido por corrupción (1992). La prensa brasileña dio a conocer revelaciones de su propio hermano, Pedro Collor, sobre tráfico de influencias, contratos y negocios ilícitos de sus allegados, desvíos de fondos y enriquecimiento inexplicable de amigos y colaboradores en puestos clave.
El periodismo de investigación es una profesión de gran éxito a nivel internacional y su crecimiento se ha dado, entre otros factores, gracias a los desarrollos tecnológicos, al posibilitar el conocimiento de situaciones deliberadamente encubiertas, generalmente por alguien en posición de poder, o no descubiertas, entre una masa de datos y circunstancias que, puestas en su debido contexto, revelan incómodas verdades.
En este tipo de periodismo, los elementos básicos de la noticia cobran una dimensión diferente: el ‘qué’ no se limita a aspectos cuantitativos, sino que va a lo cualitativo; el ‘quién’ va más allá de un nombre o un cargo para descubrir una personalidad con su propio carácter y estilo; el ‘cuándo’ ya no se refiere únicamente al pasado, sino a un presente continuo; el ‘dónde’ no se limita a un sitio para extenderse a una serie de posibilidades en donde es factible que se concatenen los hechos; el ‘cómo’ y el ‘por qué’ siguen contribuyendo a la narrativa crónica. Pero lo más relevante y molesto para los actores involucrados es el ‘para qué’.
El caso de la ‘casa gris’ seguramente continuará. Hoy más que antes se necesita de este periodismo que arroje luz sobre la realidad del ‘qué’, ‘quién’, ‘cuándo’, ‘dónde’, ‘cómo’, ‘por qué’ y ‘para qué’, bajo la perspectiva bíblica de que la verdad nos hará libres.