Después de tres intentos, AMLO ganó la Presidencia de la República. ¿Qué hizo para lograrlo? Su estrategia fue de confrontación directa, movilización social, denuncia pública contra los gobiernos en turno a los que denominaba «la mafia del poder» y ofrecer una “transformación” (nunca dijo en sentido).
Entre otras cosas, organizaba marchas y «plantones» de protesta contra lo que fuera, denunciaba presuntos actos de corrupción, y sus mensajes se centraban en la corrupción, la “mafia del poder”, una “minoría privilegiada que controla el país y se beneficia de la corrupción”, y una “élite que se enriqueció a costa del pueblo” con contratos leoninos, promoviendo una “honestidad valiente”.
A su paso por la presidencia se creó la verdadera mafia de poder encabezada por una minoría privilegiada que genera contratos desmedidos que son reservados por “seguridad nacional” y que se ha enriquecido a costa del pueblo. Pero el camino a la presidencia es ese modelo de comunicación y denuncia.
Al parecer, esa ruta la está iniciando María Eugenia Campos, Gobernadora de Chihuahua, impulsada por una mala comunicación gubernamental tras una operación antinarco en la que participaron agentes de la CIA. En días recientes sutilmente describió a la 4T: citando al filósofo michoacano Samuel Ramos, quien veía a México con un complejo de inferioridad, dijo que ese complejo hace que “México vea al pasado como una forma de justificar los errores del presente” y que “cuando el poder llama a su pueblo a conformarse con muy poco, entonces busca su obediencia, no su progreso”. Afirmó que en Chihuahua se “sabe distinguir entre quien construye y quien controla; entre quién sirve y quien domina”, que el mayor peligro es “cuando la responsabilidad se diluye en excusas y el dolor deja de indignar y sólo se administra”, y que el rencor “…no nos va a llevar a ningún lado”.
No sé si la gobernadora esté consciente de construir un camino hacia una candidatura a la Presidencia de la República; al parecer la presidenta Sheinbaum ya lo notó, igual que varios periodistas y opinadores como Ciro Gómez Leyva, quien se ha referido en varias ocasiones al “crecimiento geométrico que ha tenido la Gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, un crecimiento sin duda en imagen, pero creo que también en poder real”.
Mañana comparecerá la gobernadora ante la Fiscalía General de la República, en tanto el gobernador con licencia de Sinaloa ha sido invitado ´por la propia fiscalía a una “entrevista” cuando así lo quiera. La percepción generalizada es que el gobierno federal la quiere debilitar como opositora, victimizándola por traición a la patria.
Puede ser que la gobernadora no supiera de la intervención de agentes de la CIA en un operativo, pero me pregunto: Qué traición a la patria sería peor ¿la de ser cómplice del crimen organizado como en Sinaloa, o la de presuntamente haber permitido la intervención de agentes de la CIA para destruir uno de los mayores narcolaboratorios en el país?
Después de todo, desde su creación en 1947, la CIA realiza operaciones encubiertas en México como bien lo sabe el gobierno federal, pero el crimen organizado opera a la vista de todos. ¡Suerte, gobernadora!