En estas últimas semanas han crecido las alertas sobre una posible recesión. La falta de crecimiento puede prolongarse, pero las causas son diversas. Por un lado, las afectaciones a la cadena de suministro en diversas industrias, ha provocado una reducción de la oferta de diversos productos y hasta desabasto. Esta falta de productos se agrava con el conflicto comercial derivado de la guerra. Con ambos componentes el aumento de precios era inevitable.
El mercado laboral e inmobiliario sufrió cambios significativos. Zonas de empresas que migraron parcial o totalmente al trabajo virtual afectaron a los precios de renta y compra. Los empleos también sufrieron cambios ya sea reduciendo plantilla, salarios o cambiando las necesidades del puesto. Es posible que siga esta tendencia sin crecimiento y que tarde en acoplarse la economía a esta nueva dinámica.
En nuestra vida cotidiana cada agente económico ayuda o promueve estos cambios macroeconómicos. No obstante, las grandes empresas y el gobierno son los actores principales, pero nuestras decisiones de qué comprar, ahorrar, ser más productivos e invertir afectan. Es momento de aumentar la productividad. ¿Usted qué opina?