Recientemente se dio a conocer el Reporte Anual 2021 de Crisis de Comunicación, elaborado por el Instituto pada el Manejo de Crisis, de los Estados Unidos, a partir de dar seguimiento a historias de crisis en el mundo, publicadas en medios de comunicación.
Tres puntos que me llamaron la atención: el 45.79% de las crisis son latentes, el 54.21% son repentinas, cerca de 818 mil publicaciones fueron relativas al Covid, y la mayor cobertura fue en la categoría “desastres”, con el 36.6% del total.
Que poco más del 45 por ciento de las crisis sean latentes, habla de la poca consideración que existe sobre la prevención como la mejor arma para evitar situaciones que pueden causar daños tanto económicos como en reputación. Todavía hay ejecutivos y funcionarios que literalmente juegan a la “ruleta rusa” al considerar que nada les puede suceder y que no requieren de planes integrales de comunicación y gestión de crisis, y hay otros que dicen apoyar a sus equipos de comunicación, pero se resisten a involucrarse en los entrenamientos y simulacros de crisis.
La cifra de notas sobre Covid podría ser significativamente mayor si se consideran los comentarios que sobre el tema han hecho analistas, especialistas, comentaristas y periodistas en el mundo. En el caso de México, la aparición diaria del Subsecretario de Salud y la del propio Presidente de la República generaron gran cantidad de comentarios y opiniones que, en general, hablaban de su pésima gestión de la crisis.
En la sección relativa a “Catástrofes”, se reportaron notablemente un choque de trenes cerca de Daharki, Pakistán, y un descarrilamiento de ferrocarril en Montana, Estados Unidos, pero también cita: “en mayo, un paso elevado del metro se colapsó en la Ciudad de México, matando a 26 e hiriendo a 96”.
El que se incluya en un reporte mundial al accidente del metro de la ciudad de México en la sección de “Catástrofes”, pone en evidencia que, a pesar del esfuerzo de las autoridades de gobierno de la ciudad por minimizar la desgracia calificándola de “incidente”, no existe una preocupación por la prevención; todo indica que esta fue una crisis latente a la que no se prestó la debida atención.
Lo anterior revela que el gobierno no estaba (quizá siga sin estar) preparado para hacer frente a situaciones de crisis. Negar o tratar de minimizar la situación es una actitud que asumen aquellas organizaciones que pasan por alto la prevención y la gestión de crisis bajo la creencia de “a nosotros no nos puede suceder”, y cometen errores de comunicación que sólo agravan la situación.
Antes de los años 80 la mayoría de las empresas evitaba plantearse reflexión alguna sobre las crisis, aduciendo que, dado que las crisis son inesperadas, es vano intentar prepararlas. Sin embargo, un procedimiento de anticipación en “tiempo de paz” es indispensable, considerando que el número de crisis no disminuye y se mantiene tanto por la naturaleza misma de las actividades empresariales como por la actitud de los públicos, quienes no sólo muestran interés por la vida de las empresas y las instituciones públicas, sino que manifiestan su exigencia en materia de calidad de los productos y servicios.
Adicionalmente, los medios de comunicación disponen hoy de un poder investigador cada vez más grande, apoyados por los progresos técnicos que facilitan la difusión instantánea de información y eventos.
Como dijo Juan Manuel Calvo, director de Comunicación de PRISA Noticias: “Es mejor hacer biopsias que autopsias”, o sea, más vale prevenir que remediar.