En estas dos celebraciones muchos celebrarán ambas, otros una festividad y un grupo denigrará a la otra parte. Comercialmente ambas ayudan a los empresarios y hay una gran derrama económica, todos los participantes se llevan algo bueno de las dos, pero también hay algo que tienen en común: generan mucha contaminación por el uso de materiales de un solo uso, no biodegradables, ni reparables, reutilizables o reacondicionables. ¿Qué hacer?
Estaría a favor de utilizar la R de refuse, es decir, rechazar el comprar, utilizar o promover artículos de un solo uso o que generen contaminación o daño ambiental. Sin embargo, ¿es posible festejar sin contaminar? Para la dinámica actual el mercado de desechables, embalajes, disfraces, adornos y todo lo relacionado con ambas fechas, son diseñados, comercializados, producidos y distribuidos en cadenas de economía lineal.
La oportunidad para darle la vuelta es compleja ya que de principio los productos preparados para esta nueva economía circular serían más caros por su diseño, materiales, comercialización y sobre todo si entran en esquemas de reutilización, reparación o reacondicionamiento. La invitación es a repensar y crear comunidad, mercado y alternativas para sustituir estos productos. ¿Usted qué opina?