Todo reto requiere de diferenciar resultados de corto y largo plazo. Los retos de movilidad nunca son inmediatos, ya que los muchas estructuras solo pueden modificarse en años. Esta pequeña diferencia puede llevar a pensar en soluciones que parecen fáciles, rápidas, lógicas y hasta eficientes, pero no darán resultados más que pocos meses y quizás años. La evaluación de sistemas de transporte como el metro, aeropuertos, autobuses o similares, solo pueden analizarse si los efectos de mediano y largo plazo son positivos. ¿Por qué?
Piense en cualquier ciudad de medio millón de habitantes en México y vea su red de transporte público. En la mayoría son unidades viejas, con mal servicio, choferes sin capacitación, mala señalización y sin posibilidades de unirse a otros sistemas de transporte. La visión de cada gobernante solamente fue solventar problemas de corto plazo mientras los verdaderos retos provocaron una debacle que parece imposible revertir.
Los gobernantes tienen esa gran disyuntiva, resolver un problema a pesar de que el costo político lo pague su administración y los beneficios no los pueda capitalizar, o pretender parchar con efectos devastadores. La diferencia no es la calidad de gobernantes, ni la democracia o el partido. El reto es cambiar redes de poder y paradigmas que frenan un cambio que solo genera benéficos para algunos. ¿Qué retos tiene Querétaro y México en transporte público?