En México como en todo el mundo, se piensa que Leyes o regulaciones pueden modificar el comportamiento. Sin embargo, observamos que muchas Leyes no logran resolver los problemas que buscan combatir, y en muchos casos son fuente de corrupción, burocratismo y hasta fomento de lo buscaban evitar.
En esta semana toca el turno para revisar las Leyes de control de armas por el incidente de este fin de semana, el validar si los cambios para prevenir el consumo de tabaco logran su objetivo y esto sumado a las Leyes para prevenir la violencia, los feminicidios y proteger los derechos de niñas, niños y también para los migrantes. El gran problema que tanto legisladores como ciudadanía, ven en la Ley o la solución mágica o la gran problemática. Pero nos falta construir puentes, acuerdos, espacios y trabajo continuo para crear instituciones que funcionen.
Las Leyes pueden cambiar, pero las costumbres de la población pueden ser más fuertes para impedir que se logre el resultado. La evidencia y la teoría nos indica que los dientes de la Ley no son el mejor incentivo para inhibir conductas, y muchas veces pueden ser factor de corrupción. En su experiencia ¿Qué requerimos para que se cumpla garantizar la salud, evitar la violencia y proteger a las niñas y niños del país?