En días pasados circularon en las redes sociales rumores sobre el estado de salud del fiscal general de la República, luego de su no presencia en la reunión bilateral México-Estados Unidos, el pasado 11 de enero, que el secretario de Relaciones justificó porque “no le avisamos a tiempo que venía el fiscal de EUA, porque decidió incorporarse más tarde; es un tema logístico.”
Al parecer, los rumores surgieron a partir del texto de un reconocido columnista que el 20 de enero publicó que “el fiscal Alejandro Gertz Manero está bajo tratamiento en una clínica especializada en oncología de Baltimore”, a donde fue llevado de emergencia “la última semana de diciembre” para una operación de columna. Según el columnista, el personaje adolece desde hace tiempo de cáncer en el páncreas y se teme que el tumor se haya extendido.
Ese fin de semana en las redes sociales se empezaron a generar todo tipo de comentarios y especulaciones (inclusive se mencionó su fallecimiento) y no fue sino hasta el lunes 23 que, respondiendo a una pregunta durante su ‘show’ matutino, el presidente informó: “Bueno, ha habido mucha especulación… lo que les puedo comentar es que él se hizo una intervención quirúrgica, lo intervinieron quirúrgicamente en la espalda, en la columna… una infiltración, vamos a decir”.
¿Por qué surgió el rumor y qué tan oportuna fue la “explicación” por parte del presidente?
El doctor Ralph L. Rosnow, profesor emérito de Comunicación en la Universidad de Bolton, Reino Unido, expresa que los rumores se originan en función de tres factores: incertidumbre, credibilidad del rumor y la ansiedad.
Es decir: los rumores emergen de una carencia de certeza sobre determinada situación; su retransmisión es una manera de validar ciertas emociones y actitudes que generan credibilidad en el rumor; y los individuos de alta ansiedad creen en el rumor, lo retransmiten y lo incrementan con más datos infundados.
En el rumor hay muchas veces un poco de verdad revestida de ambigüedad, ya sea por la ausencia o parquedad de la información o porque esta se saca de contexto y se inserta en un mensaje que genera lo mismo credibilidad y certeza que incredulidad y desconfianza. Bill Kovach, exeditor del The New York Times, decía que, “si no hay una fuente de información creíble, el compromiso social es manejado por el rumor, el miedo y el cinismo”.
El caso del fiscal lo originó la falta de comunicación y, ante una información oficial tardía y acotada (lo intervinieron quirúrgicamente en la espalda), queda abierta la puerta a más rumores, especulaciones y mentiras respecto a la salud del fiscal. Si en efecto fue hospitalizado en la última semana de diciembre, ¿por qué la fiscalía no informó sobre quien quedaba al frente de la dependencia? ¿Por qué el secretario de Relaciones justificó su ausencia por un tema logístico? ¿Por qué no hubo información de la fiscalía en respuesta a la publicación del día 20? ¿Por qué el presidente esperó hasta el día 23 para frenar los rumores?
Todo contribuyó a la generación del rumor, pero ese el sello de este Gobierno: además de dividir al país, bajo criterios absurdos como el de la “seguridad nacional”, se oculta información o se le manipula, se miente, se desvirtúan declaraciones de funcionarios y se abre la puerta a los rumores que dan pie a seguir manipulando la información.