En el Congreso de la Unión, tanto diputados y senadores, trabajamos de manera constante por mejorar las leyes para que sean útiles a la gente.
Muchas ideas son positivas y, desde el quehacer legislativo, se pueden proponer políticas públicas para solucionar problemas específicos o para mejorar la calidad de vida de las personas.
El caso es que, con la mal entendida austeridad, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha impuesto a los legisladores de Morena, y siendo mayoría, prácticamente al Congreso, de manera invasiva de facultades de un Poder de la Unión a otro, la inclusión de un artículo transitorio a todos los dictámenes que votamos y que con ciertas variantes dice:
“ARTÍCULO TRANSITORIO: Las erogaciones que se generen con motivo de la entrada en vigor del presente Decreto se realizarán con cargo al presupuesto aprobado para los ejecutores de gasto que correspondan, por lo que no se autorizarán recursos adicionales para tales efectos, para el presente ejercicio fiscal ni subsecuentes.”
En pocas palabras, que a lo que se propone, sea lo que sea, no se le dará un peso, lo cual, de hecho, deja, en muchas ocasiones, inoperante la propuesta aprobada.
Es bien sabido que “Política pública sin presupuesto es demagogia”. Los programas que no tienen presupuesto muy probablemente están condenados al fracaso.
Y solo por dar un ejemplo, en una propuesta hecha por una senadora de Morena, que reconoce el carácter prioritario de la atención del niño o niña, con enfermedades consideradas raras o inmunomediadas, y establece la aplicación de pruebas médicas que puedan detectarlas de manera oportuna, incrementando el éxito de su tratamiento, se decidió, desde el Senado, con imposición de Hacienda, que de ninguna manera se les dará un quinto para hacerlo.
Ni siquiera se permite deliberar a los diputados, si cuando discuten el presupuesto, un programa tan noble como éste puede obtener recursos, no, la propia Ley les ordena no invertir ni un peso en la salud infantil.
¿Ustedes creen que un programa de pruebas de salud a todos los niños y niñas mexicanos se puede implementar sin presupuesto?
Y, por otro lado, sabemos, de gastos exorbitantes de la familia presidencial, el derroche en obras de dudosa viabilidad como el Tren Maya y la corrupción galopante, como en el caso Segalmex, que nos hacen cuestionarnos seriamente si el presidente López Obrador entiende que su austeridad mata, atenta contra el bienestar de la ciudadanía. Que la austeridad republicana, por instrucciones de Hacienda, anula las buenas intenciones de los legisladores y del propio gobierno federal.