Logo Al Dialogo
2 de mayo 2023

Mario Maraboto

En las últimas semanas hemos visto al presidente de la República abiertamente en contra de la transparencia, del diálogo, de la concertación y de otros elementos que hacen que una democracia funcione.

Creo que no debe sorprendernos pues es algo que forma parte de su identidad y que puso de manifiesto en al menos tres momentos: el primero, cuando al perder la elección de 2006 expresó lleno de ira “al diablo con sus instituciones”; el segundo, durante su discurso de toma de protesta ante el Congreso; y el tercero, ya avanzado el sexenio, cuando durante el análisis de la Ley de la Industria Eléctrica expresó a los ministros de la Corte “no me vengan con ese cuento de que la ley es la ley«.

Sacando ventaja de la esperanza de un verdadero cambio, empezó a fortalecer su idea de la cuarta transformación (aunque nunca aclaró que, para él, transformar es destruir). Recordemos algunas frases de su discurso de toma de posesión que resultaban un aviso de lo que venía.

Al referirse a su plan para acabar con la corrupción y con la impunidad, dijo “esta nueva etapa la vamos a iniciar sin perseguir a nadie” y “si abrimos expedientes… tendríamos que empezar con los de mero arriba, tanto del sector público como del sector privado”, por lo que propuso “pongamos punto final a esta horrible historia y mejor empecemos de nuevo… que no haya persecución a los funcionarios del pasado”, para después afirmar que no serán las instituciones de justicia, sino la gente la que decidirá: “la ciudadanía tendrá la última palabra, porque todos estos asuntos se van a consultar a los ciudadanos”.

Estábamos advertidos: ningún funcionario del pasado ha sido perseguido judicialmente (ni siquiera el exsecretario de gobernación y actual director de la CFE), aunque verbalmente el mismo presidente culpa a esos funcionarios del pasado de todo lo que él ha agravado o no ha podido arreglar y, aunque no ha habido una consulta ciudadana al respecto, las redes sociales se han encargado de enjuiciar a unos y otros.

En otro momento de su discurso manifestó, en clara amenaza a la oposición: “Haré cuanto pueda para obstaculizar las regresiones en las que conservadores y corruptos estarán empeñados.” Era claro que se iniciaría una confrontación y nunca un diálogo, con la oposición y, aunque la primera factura la pagó en las elecciones del 2021, los ataques, burlas y denostaciones a los opositores han continuado.

Finalmente, ya para terminar su discurso, el presidente advirtió: “Haré cuanto pueda para obstaculizar las regresiones en las que conservadores y corruptos estarán empeñados. Por eso aplicaremos rápido, muy rápido, los cambios políticos y sociales para que si en el futuro nuestros adversarios, que no nuestros enemigos, nos vencen, les cueste mucho trabajo dar marcha atrás a lo que ya habremos de conseguir.” En otras palabras, nos dejó ver que el lopezobradorismo, o al menos sus efectos, irán para largo.

Al paso del tiempo -y aun cuando recientemente algunas de sus obsesiones no han tenido los resultados que esperaba- no podemos decir que no nos puso en alerta de todo lo que vendría. Estamos a tiempo de evitar mayores daños a través de nuestro voto.

Logo Al Dialogo
CREAMOS Y DISTRIBUIMOS
CONTENIDO DE VALOR
DOMICILIO
Avenida Constituyentes 109, int.11, colonia Carretas.
C.P.76050. Santiago de Querétaro, Querétaro.
AD Comunicaciones S de RL de CV
REDES SOCIALES
Logo Al Dialogo
© 2024 AD Comunicaciones / Todos los derechos reservados