El pasado miércoles, “día de las Madres” en México, el actual Presidente de la República inició su show mañanero con una amplia felicitación a “todas las madres de México y fraternalmente a todas las mamás en el mundo. De manera muy especial… ayúdenme, ayúdenme.” Así pues, aunque ya pasó la fecha, le voy a ayudar.
Aunque puntualizó a qué mamás se refería, omitió mencionar algunas que lo hubieran agradecido. Inició felicitando a las que “viven en comunidades indígenas y campesinas que atienden a esposos e hijos”, pero no mencionó a aquellas que, dentro de sus comunidades, carecen de servicios básicos y de salud y que sufren discriminación y violencia intra y extra familiar.
Luego felicitó a las mujeres obreras, “que tienen que dejar también a sus niñas, a sus niños, para ir al trabajo”, pero no felicitó a las que tuvieron que dejar el trabajo por no tener en dónde dejar a sus hijos por el cierre de las instancias infantiles que él ordenó. Continuó con las que “son abuelas, que también ayudan a sus hijas, a sus hijos”, pero no así a las que, a pesar de la edad, tienen que formarse desde las 5 ó 6 de la mañana para obtener una cita en su clínica de salud.
Continuó con las maestras y las trabajadoras domésticas, pero no mencionó a las que en el trayecto a sus respectivos trabajos han sufrido robos y vejaciones o a las que, ya en su labor han sido víctimas de acoso y abuso sexual, entre ellas, muchas secretarias en el sector público.
Siguió con las mamás periodistas -generalizando para no citar a las que continuamente agrede y denigra verbalmente porque lo critican-, las artesanas, las artistas y “a las que se dedican a la cultura, a la ciencia… a la academia, a la investigación” excepto, entre otras, a las que son “aspiracioncitas” por querer o haber estudiado en universidades del extranjero y luchar por su superación personal y profesional.
También felicitó a las “mamás empresarias y a las que se dedican al comercio, y las que tienen que trabajar en el mostrador, en sus tiendas, pero también en los mercados, en los tianguis”, pero omitió felicitar a las que sufren discriminación en su trabajo por cuestión de género, edad, gravidez o estado civil, o a las que son obligadas a trabajar de más por el mismo sueldo, ni a las que tienen que pasar 2 o 3 horas de transporte para llegar a sus labores gracias a los deficientes sistemas de transporte.
También se refirió “a las que se dedican a la impartición de justicia” y a “las mamás que trabajan como servidoras públicas”, aunque no felicitó a las madres que desde hace años buscan justicia por la desaparición de sus hijos, ni a las servidoras públicas que son agredidas física o psicológicamente por representantes de grupos de interés. Igualmente felicitó a las “mamás enfermeras, mamás médicas”, pero no recordó a aquellas que perdieron hijos, esposos o abuelas a causa de la pésima gestión de la pandemia de Covid-19, ni a las enfermeras o médicas que por su empeño en enfrentar dicha pandemia también perdieron la vida, ni a las mamás que viven con alguna discapacidad.
Finalizó felicitando a las madres que trabajan en los cuerpos de seguridad y en los servicios de limpia, pero omitió a las mamás con las que iba a acusar a los hijos que se portan mal y actúan violentamente (“Los voy a acusar con sus mamás y abuelos, estoy seguro que los papás, los abuelos… les darían sus jalones de oreja, sus zapes”).
Ah! Por cierto… no felicitó a la mamá de “El Chapo” Guzmán, ni mencionó ningún emotivo recuerdo a su progenitora. ¿se le habrá olvidado?