Tenemos que reconocer que los indicadores de opinión pública señalan que el Congreso de la Unión se encuentra entre las instituciones de menor aprobación y confianza ciudadana.
También es verdad que la confianza y aprobación del Poder Legislativo varían de acuerdo con las coyunturas históricas, pues en ocasiones hay reformas con una aprobación mediática y en otras, se aprueban cosas que la sociedad rechaza, no obstante, la mayoría de las veces, la sociedad no conoce que sucede en el Congreso.
Y es que, aceptando que hay coyunturas, donde las mayorías legislativas abusan de su posición y aprueban de manera mañosa cosas mal hechas y con probable perjuicio para la gente, también es verdad que existe un trabajo serio, intenso y racional en la manera en que se legisla.
Muchas veces los legisladores fallamos en la comunicación social que transmita de manera efectiva nuestro trabajo, qué es lo que realmente hacemos, cómo lo hacemos y que resultados se obtienen.
Los legisladores tenemos cuatro funciones primordiales, la más importante es legislar, pero hacemos otras cosas con relevancia, como fungir de contrapeso con los otros poderes; tener la representación popular de la gente, ser su voz en el ámbito público, y la facultad de gestoría, ser puentes para los ciudadanos con otras autoridades.
Enfocándonos en la primera función, les platico un poco como funciona el proceso legislativo en la práctica, desde una perspectiva individual. Los legisladores solemos tener dos agendas, la primera es individual, y la segunda, dependiendo de las comisiones legislativas a las que pertenecemos.
Nuestra agenda individual se basa en los campos en los que tenemos más conocimiento o experiencia, son temas que estudiamos, dialogamos con los expertos, los protagonistas, y con otros legisladores que también les interesan dichos temas, y que desembocan en la elaboración y presentación de iniciativas de ley, que son propuestas para reformar una legislación y así resolver un problema o mejorar alguna realidad para la gente.
En el caso de las comisiones, estas son órganos de las Cámaras, donde se especializan las discusiones de reformas legislativas por tema, como justicia, economía, cultura o infancia, y donde se turnan las iniciativas que hacemos los legisladores, para que sus integrantes, las estudien, discutan, y, en su caso, las voten a favor o en contra.
Estos procesos son la parte técnica, que implica mayor trabajo y que suele ser poco interesante para la mayoría de la gente, a veces con malos resultados, pero en otras ocasiones con logros importantes, beneficios tangibles para la ciudadanía.
¿Y tu conoces cómo trabajamos en el Senado?
Yo me pongo a tus órdenes para platicar sobre ello y cerrar la brecha entre legisladores y ciudadanía.