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4 de julio 2023

Mario Maraboto

El pasado sábado el actual presidente organizó un nuevo mega show, no para celebrar el quinto aniversario de haber ganado la elección que lo llevó a la Presidencia (ese fue el pretexto), sino para que sus allegados (incluidos sus aspirantes a sucederlo) y acarreados de todos los estados gobernados por morenistas lo veneraran y aplaudieran una vez más.

En ningún momento a lo largo del sexenio se ha dado alguna magna manifestación espontánea para alabar al jefe de la transformación de cuarta. Todas han sido convocadas y promovidas por “Narciso Manuel López Obrador”. Al igual que el Narciso de los mitos griegos, AMLO, no puede dejar de admirarse como presidente de un gran país y desprecia a quien no lo ve así. Al parecer AMLO padece lo que los expertos llaman Trastorno de Personalidad Narcisista.

Veamos si no. Conforme a la afamada Clínica Mayo, “El trastorno de la personalidad narcisista es una enfermedad de salud mental en la cual las personas tienen un aire irrazonable de superioridad. Necesitan y buscan demasiada atención, y quieren que las demás personas las admiren.” AMLO se siente superior y sus shows mañaneros son para llamar continuamente la atención hacia su persona, no hacia los problemas del país.

La misma institución señala que entre los síntomas de este trastorno figuran: “Tener un aire de superioridad irrazonable y necesitar constantemente la admiración excesiva de los demás”. De ahí el afán de gastar dinero en organizar mega manifestaciones para “informar” de logros inexistentes y descalificar e insultar a quienes los critican.

Asimismo, “Esperar que se reconozca su superioridad, incluso sin haber logrado nada”. Me parece que este síntoma es claramente visible; México lleva cinco años sin logros reales en temas prioritarios como seguridad y salud, aunque él dice que todo va muy bien; “Hacer que sus logros y talentos parezcan más importantes de lo que son”, como sucede con el AIFA que, a un año de inaugurado, no logra incrementar sus operaciones, o la Refinería de Dos Bocas que, independientemente de haber duplicado su costo, se “inauguró” sin haberse concluido (y su fecha de finalización se ha corregido tres veces).

Otro síntoma que señala la clínica es “Criticar y menospreciar a las personas que no consideran importantes”; todo aquél que no está con él o no comparte sus ideas y criterios, es criticado, juzgado sin evidencias, menospreciado y recibe calificativos denigrantes.

Otra característica de los narcisistas es que no les importan los sentimientos de los demás y hasta se burla de ellos como lo hizo al comentar sobre los 16 funcionarios públicos secuestrados en Chiapas. Más que ocultar los hechos, no tiene capacidad de verlos, analizarlos y resolverlos, ni tiene la capacidad emocional para percibir el sufrimiento de los otros, porque no van acorde con su narcisismo.

Tenemos en AMLO un narcisista de tipo Poderoso (Impone su voluntad y somete a quienes lo rodean), Fantasioso (se aísla en un mundo imaginario), Embaucador (se siente bien cuando engaña a los demás), y Salvador (capaz de transformar vidas y, específicamente, de educar a otras personas para que encajen con su manera de ser).

Como Narciso, en la mitología, que se enamoró de su imagen en el agua, hace varios años AMLO se vio en el espejo del poder y se enamoró de sí mismo como un transformador. Narciso terminó quitándose la vida ¿Cometerá AMLO suicidio político en 2024?

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