El pasado 27 de junio, tuvimos en el Senado de la República el Panel: “Nuevos enfoques legislativos sobre violencia de género”, organizado por el Instituto Republicano Internacional (IRI), en donde participamos legisladoras de diversos países de América Latina.
La intención fue compartir las experiencias, éxitos y desafíos encontrados en el desarrollo e implementación de legislación que aborde la violencia de género, en cada uno de nuestros países.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), ha señalado que, “entre el 60% y el 76% de las mujeres (alrededor de 2 de cada 3) han sido víctimas de violencia por razones de género en distintos ámbitos de su vida.”
México y Colombia han tenido avances importantes en materia legislativa, aunque no necesariamente se reflejen en la realidad. En cambio algunos países mostraron cierto rezago, como Ecuador y Bolivia.
Las legisladoras mexicanas expusimos nuestros avances sustanciales, como la reforma constitucional de paridad de género en todos los espacios del ámbito público, las reformas para establecer los tipos penales y sus modalidades como la violencia política, mediática, digital, lesiones con ácido, la violencia vicaria, la restricción de derechos en casos de deudores alimentarios morosos, así como contemplar las sanciones que recibirán los perpetradores de dichas violencias y que atentan contra el pleno desarrollo de las mexicanas, y la particular atención que se ha dado al feminicidio, el cual, lamentablemente, no hemos logrado reducir.
De acuerdo con la CEPAL “Desde hace una década y media, los Estados de América Latina y el Caribe han reconocido la gravedad de la violencia feminicida y las muertes violentas de mujeres por razón de género, lo que se ha expresado en la aprobación de leyes y protocolos y en la construcción de institucionalidad específica.”
Otro acento, se puso en la importancia de hacer evaluaciones a las reformas legislativas hechas, sería sumamente útil, para saber que tanto ha funcionado lo ya hecho, y sobre todo, para saber que falló y arreglarlo.
Existen muchos retos y diferentes mecanismos, tanto legislativos, como políticas públicas para resolverlos. El principal reto es eliminar la violencia de género mediante una auténtica transformación cultural, donde nos respetemos todos, como seres humanos, y tengamos los mismos derechos y acceso a vivir en paz y en libertad. Es un objetivo regional, mundial, que, por obvias razones buscamos alcanzar empezando por nuestra casa, por nuestro amado México.