Con el creciente acceso a dispositivos inteligentes se ha incrementado el volumen de datos provenientes de nuestras actividades laborales y personales, los cuales se almacenan en centros de datos que requieren de una robusta infraestructura de telecomunicaciones, además de fuentes de energía ininterrumpida.
Esta demanda energética se ha vuelto más crítica durante la última década ante la aparición de las criptomonedas, las cuales son minadas de forma digital, en centros de datos que disparan los consumos energéticos y que contribuyen al creciente aumento de emisiones contaminantes como el dióxido de carbono (C02) y demás gases causantes del efecto invernadero.
Debido a esta creciente demanda de tecnología, es necesario acelerar la transición hacia las energías renovables derivadas de fuentes naturales como la luz solar o el viento, para dejar de lado poco a poco, aquellas derivadas de los combustibles fósiles, como el petróleo, el carbón y el gas, y con ello, hacer frente a la crisis climática de manera responsable, participando población, gobiernos y sector empresarial. La Global Wind Energy Council, por ejemplo, estima que, se podría satisfacer el 20% de la demanda mundial de electricidad para 2030, solamente con la utilización de sistemas eólicos (viento).
Querétaro está dando los pasos correctos hacia esta transición, necesaria debido a la creciente instalación de empresas de Tecnologías de la Información, como los 18 data centers que se integrarán al corredor tecnológico, según indicó la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SEDESU), lo que, sin duda, será un avance importante en la era digital en la que nos encontramos inmersos, lo que implica la búsqueda de soluciones para contrarrestar el uso de energía contaminante, así como la formación de profesionales capaces de generar soluciones energéticas innovadoras para lograr prácticas más sostenibles.