El pasado 7 de noviembre de 2023, Arturo Zaldívar, solicitó al presidente de la República la aceptación de su renuncia al cargo de ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), para que, en su caso, se turnara al Senado de la República para su aprobación.
A través de su misiva el entonces ministro señaló que su ciclo en la SCJN había terminado y que las aportaciones que podía realizar desde su posición eran marginales, por lo que resultaba de la mayor la importancia sumarse a la consolidación de la transformación de México.
Si bien, el artículo 98 constitucional, tercer párrafo establece la posibilidad de que los ministros puedan renunciar, señala también que esto solo procederá por causas graves; y en el caso que nos ocupa, nunca existió causa grave para avalar la renuncia del entonces ministro Zaldivar.
Queda claro que no se puede obligar a una persona a desempeñar un cargo público que no desea, pero lo menos que esperábamos de quien considerábamos un importante jurista, es que diera una interpretación de lo que debería entenderse por causa grave, sin embargo, no fue así y lo único que tuvimos como causa grave fue la anteposición de una aspiración política.
La SCJN tiene la importante función de ser el interprete último de la Constitución, por ello, la trascendencia de esta responsabilidad hace indispensable la existencia del artículo 98 constitucional, tercer párrafo, que busca salvaguardar la independencia judicial, así como la estabilidad y permanencia de los ministros de la Corte.
Es evidente que la percepción de que los ministros pueden renunciar sin causa grave podría afectar la confianza pública, así como la imparcialidad y la integridad del poder judicial, comprometiendo la independencia de la Corte.
No hay explicación para que alguien que ostenta el cargo de mayor jerarquía e importancia al que puede aspirar un abogado renuncie de esta manera. La única explicación que parece existir de por medio, es el favorecer al Presidente de la República, para que realice el nombramiento de un quinto ministro, cuando solo debió nombrar tres.