Samuelito, subió al ladrillo y en menos de una semana se mareó peor que político de la vieja guardia, esos que tanto se la pasa criticando, como si fuera todo un juego, creyó que podría andar un día de precandidato y otro de gobernador como si nada, licencia, regreso, licencia como si la gobernabilidad de un estado, fuera pegar calquitas en los semáforos.
¿Está en su derecho de querer ser presidente? Claro, y tal lo está, que no tiene impedimento para competir, pero lo que no ha entendido es que todo tiene consecuencias y si elige ese camino no puede seguir teniendo el control de Nuevo León, no puede ser el niño de los dos burritos, pues.
Mucho habla de él y su inmadurez política, el regresar al cargo solo para inaugurar un arbolito de navidad en medio de la precampaña, y además querer que el congreso de Nuevo León, elegido igual que él, democráticamente, ponga al gobernador interino que el
Disponga, cuando el artículo 89 de la constitución local dice claramente que será el congreso, quien decida.
Al ver que no le cumplirían su capricho, Samuel intentó reventar la sesión, a través de paladines de movimiento ciudadano, al puro estilo Trump pero región machaca, no le salió.
él dice que como la gente lo votó y él es de Movimiento Ciudadano, debe quedarse un Gober de Movimiento ciudadano, pero en la ley nada dice sobre que el interino tenga que ser del mismo partido, además, la gente también eligió al congreso, así que la voluntad norteña también está ahí representada.
Samuel no entiende que la gente votó por él y es él, solo él, quien está decidiendo dejar la chamba aventada, ya va siendo hora, de que Sami entienda que gobernar no es hacer Tik toks. Ponte serio, ponte hoy.