Derivado de la renuncia de Arturo Zaldívar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el presidente de la República envío a la Cámara de Senadores la terna para sustituirlo, misma que se integró por Bertha María Alcalde Luján, Lenia Batres Guadarrama y María Estela Ríos González; dicha terna fue enviada a la Comisión de Justicia, para la elaboración del dictamen de elegibilidad correspondiente, previo la comparecencia de las candidatas.
Si bien, se trata de tres mujeres con una destacada trayectoria jurídica, las tres son militantes de Morena y en el caso de la última es actual consejera jurídica de la Presidencia de la República, dependencia que se equipara a una secretaría de estado, lo que la hace inelegible en términos del artículo 95, fracción VI, Constitucional, que señala que para ser electo ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se necesita “No haber sido Secretario de Estado… durante el año previo al día de su nombramiento”.
Sin embargo, como era de esperarse y aun con los señalamientos de la oposición de que una de las integrantes no cumplía con los requisitos constitucionales para ser electa y que, por lo tanto, la terna debía ser devuelta al Ejecutivo Federal; la Comisión de Justicia presidida por la ex Ministra Olga Sánchez Cordero, aprobó la idoneidad y elegibilidad de las tres aspirantes.
Ya en el Pleno, aun y cuando integrantes de la oposición insistimos en la inelegibilidad de una de las candidatas por no cumplir con los requisitos y, en que ninguna de ellas garantizaría la autonomía e independencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pues todas son militantes del partido político en turno, procedimos a la votación del dictamen de elegibilidad para la cual se requiere mayoría simple, por lo que Morena y sus aliados pudieron aprobarlo. Desahogadas las exposiciones de las candidatas, se procedió a la elección.
Sin embargo, al momento de la votación por cédula ninguna de las candidatas obtuvo la mayoría calificada que se requiere por lo que se tuvo que proceder a una segunda votación, después de un receso, donde del mismo modo, no se alcanzaron los números requeridos.
Por ello, es que el presidente de la República envío el viernes pasado una segunda nueva terna, que de nueva no tiene nada, pues lo único que hizo fue incluir a Eréndira Cruz Villegas, jefa de unidad de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Cultura.
Por cuestiones de espacio no entraré a la discusión de si la terna debe o no integrarse en su totalidad de nuevas propuestas; sin embargo, es evidente que al presidente no le interesa la autonomía de la Corte, ni el equilibrio de poderes, pues esta “nueva terna” tampoco garantiza la independencia e imparcialidad que deben regir en la SCJN.
Lamento que la nueva Ministra vaya a ser nombrada solo por el Ejecutivo y no sea avalada por el Senado de la República.