No cabe duda de que la fecha 16 conspiró en nuestra contra y nos coloca “así del precipicio”, se “alinearon los astros” para perjudicarnos, León le ganó al Monterrey y UNAM al América, pero quien más cooperó para hacernos daño fuimos nosotros mismos, vaya juego que se le hizo al Guadalajara, regresamos a ser un equipo timorato y con miedo a perder, no cabe duda de que se nos cumplió lo que comentamos, la derrota contra Mazatlán nos afectó en el ánimo y no nos alcanzó una semana para recuperarnos.
¿Qué sigue? La calificación está en nuestras manos, solo hay que ganarles a unos “crecidos Pumas” para asegurar el 10.° sitio en la tabla general para jugar nuevamente contra ellos como 9.° y 10.°, si queremos la localía, tendríamos que ganar por diferencia de tres. Ahora, si nos ganan o empatan, ya solo nos quedaría esperar que León pierda y nuestro rival pudiera cambiar a Necaxa o incluso el mismo Guadalajara.
Ya se comienzan a escuchar discursos que suenan a “lavatorio de manos”, como que, “cumplimos con nuestro primer objetivo, no pagar multas”, y sí, pero eso fue hace cinco o seis fechas, luego nos llenaron de ilusión para después caer estrepitosamente en casa con un equipo colero.
¿Qué le pedimos a Mauro? Que el próximo viernes, salgan sin miedo, al final, ya no queda nada más, queremos a unos verdaderos “Gallos de pelea”, que salten a la cancha a jugársela a todo o nada, nos gustaría un cuadro agresivo y completo con 11 elementos, es decir, sin Batista (9) ni Cordero (27)… ¿es mucho pedir?