La CFE, encargada en su mayoría de la generación de energía, y encargada en su totalidad de la distribución de la misma, ha dejado en evidencia su falta de capacidad de infraestructura para satisfacer y suministrar la demanda de electricidad. En 21 estados de la república, se vivieron apagones en estos últimos días.
El margen de reserva operativa que establece la ley para el correcto funcionamiento del abastecimiento de energía, es de un 6%, si existe un decremento en este, la consecuencia son los apagones. Lo que ocurrió en días anteriores, fue que al fallar decenas de plantas, bajó a menos del 3% aproximadamente la reserva.
Tal es la situación que el Centro Nacional de Energía (Cenace), declaró por cuatro días seguidos el “Estado Operativo de Emergencia”.
En el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional, la Secretaría de Energía le instruyó a la Comisión, que tenía que realizar al menos 232 proyectos para el buen desempeño de la misma. Al día de hoy, se han realizado solamente 9, es decir, el 3.8%.
Para 2023, aumentó en un 10% la demanda de energía eléctrica, pero la generación de esta solamente creció en un 1%, el déficit es evidente. La CFE pierde todos los días 193 millones de pesos, dinero que se podría aprovechar en mejorar la transmisión y distribución.
La realidad, es que no es el calor, es la CFE y su falta de intención y voluntad por garantizar una infraestructura a la altura de los mexicanos y que pueda satisfacer las necesidades en materia de energía eléctrica.