Entre eliminar pensiones, reducir o incrementar periodos en su encargo, disminuir el número de integrantes, y eliminar las salas. A grandes rasgos así va la reforma al Poder Judicial de la Federación.
Si bien hay muchas opiniones encontradas respecto de, por ejemplo, eliminar las salas de la SCJN y que solamente sesionen en pleno, no es esto lo que más preocupa, sino la manera en que serán electos los Ministros, Magistrados y Jueces.
Los candidatos serán propuestos por el Presidente, la Suprema Corte y el Congreso de la Unión. Aquí, lo delicado, es que en este ejercicio de aparente apertura a la gente y de procuración de justicia abierta, todos los candidatos serán escogidos por el mismo grupo de interés, de esta manera, llegando quien llegue, responderá estrictamente a sus amos, a quienes lo pusieron.
La gravedad de esto llega a que se está eliminando de facto la división de poderes, con el titular del poder ejecutivo de un color, el congreso del mismo, y ahora los juzgadores de este lado también, estaríamos regresando a una dictadura y a un autoritarismo disfrazado de República y de democracia, cuando la realidad es que se le estaría dando todo el poder a una sola persona o grupo.
¿Qué esconden?, ¿por qué necesitan irremediablemente a los impartidores de justicia en su bolsa?, ¿para qué quieren que el tribunal electoral les responda a ellos?, ¿Planean hacer fraudes electorales, es eso?
Es desolador el panorama, se están adueñando del país y nos están arrebatando lo más indispensable: la libertad.