Podría ser una pregunta con respuesta única y categórica, pero no siempre es mejor reutilizar ¿por qué? La sustentabilidad puede convertirse también en una moda y podemos nombrarla sin los efectos que busca. Para utilizar nuevamente un artículo, una pieza o una prenda, conviene postularnos la pregunta: ¿Genera un menor gasto energético? La respuesta acompaña a la acción.
Imagine Usted en una granja en medio del desierto de Sonora que busca reutilizar una pieza del tractor y tiene la opción de convertirla en instrumento de cocina para prepara la famosa discada norteña o enviarla a la Patagonia Argentina porque en este momento ahí se requiere esta pieza específica para continuar utilizando un viejo tractor. Parece lógica la respuesta al imaginar el gasto del viaje de enviarla a cruzar el continente. Sin embargo, esta pregunta aplica a muchas otras actividades.
Al igual que comprar en ocasiones genera menos gasto ambiental que reutilizar, en muchas ocasiones comprar orgánico o bienes amigables con el medio ambiente, implican mayor desperdicio energético y más emisión de CO2. El reto para disminuir el impacto ambiental es crear redes de trabajo con este fin y por ello la economía circular implica nuevos sistemas, procesos y una nueva forma de medir el costo y valor de los productos. ¿Usted qué opina?