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12 de enero 2025

Mateo: 3, 13-17

En aquel tiempo, como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que, quizá, Juan el Bautista era el Mesías, Juan los sacó de dudas diciéndoles: “Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego”.

Sucedió que, entre la gente que se bautizaba, también Jesús fue bautizado. Mientras éste oraba, se abrió el cielo y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma sensible, como de una paloma, y, del cielo, llegó una voz que decía: “Tú eres mi Hijo, el predilecto; en ti, me complazco”.

Reflexión

Jesús, aumenta mi fe en ti

Por H. Iker Trillas Díaz

Hasta ahora, en la vida de Jesús, no ha habido gran conocimiento sobre Él. Está saliendo de Nazaret a la vida pública. La gente no sabe aún quién es o de dónde viene y, aquí, la Santísima Trinidad decide manifestarse por primera vez: el Hijo, en el río; el Espíritu Santo, en la paloma y el Padre, en la voz.

Dios Padre habla dos veces en todos los evangelios, en la Transfiguración y en el Bautismo, dos momentos solemnes en que decide, Dios Padre, decir: “Este es mi Hijo…”. Tanto tiempo ha esperado el pueblo de Israel al Mesías y una voz del cielo habla y dice: “Este es mi Hijo”. ¡Nos quiere dar a entender que es este! ¡Este es! El que está aquí. Este que se llama Jesús. Es mi Hijo. Se los envío. Soy el Padre que está en el cielo y les envío a mi Hijo a la tierra.

¿Para qué me lo envía?

“El amado, en quien me complazco”. Es el Hijo amado. El Padre ama al Hijo. Nos revela el amor del Padre al Hijo, amor en el cual pone sus complacencias. El Hijo en el cual está puesta la felicidad del Padre. Lo envía para que yo ponga mis complacencias en Él, para amarlo, para seguirlo, para escucharlo. El Padre me dice que ponga, en Él, mi felicidad y no en otra cosa. Me lo envió a mí, solamente para mí. Me avisa que es Este.

Pero nos cuesta creer en Jesús tantas veces. La fe la tenemos débil. Nos cuesta creer o tenemos dudas. O nos acercamos a Jesús a medias o no nos acercamos a Jesús. Este día del Bautismo, es un gran momento para pedirle, al Señor, que aumente nuestra fe. Que aleje las dudas a los obstáculos que nos impiden creer y acercarnos a Jesús y específicamente con estas palabras que Dios Padre nos regala: “Este es mi Hijo, el Amado, en quien me complazco”.

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