LO BUENO
Desde hace décadas, vemos a los mismos candidatos en las boletas. No hay un cambio generacional. No hay nuevas caras ni nuevos perfiles y tampoco propuestas novedosas. Son casi siempre los mismos, quizás solo bajo la bandera de otro partido político. Por ello, las iniciativas de la presidenta Sheinbaum para prohibir la reelección y el nepotismo es una propuesta interesante que obligará a los partidos a ser más incluyentes, mucho más estratégicos y abrir la puerta a nuevos perfiles y, de ser posible, a ciudadanos. Si la iniciativa de la presidenta Sheinbaum para prohibir la reelección se aplica para el siguiente proceso electoral, habrá ajustes en la estrategia política y los electores podrán experimentar un nuevo cambio en la vida democrática de México y de Querétaro.
LO MALO
La realidad, tangible, palpable y medible, la podemos constatar en el Monitor de Promesas de Campaña (un ejercicio periodístico que AD Querétaro y Perfiles de Querétaro publican cada semana y mes a mes) donde se muestran los avances del monitor y que exhibió cómo incumplieron con sus compromisos los alcaldes de la gestión anterior (quienes no fueron reelectos en el pasado proceso electoral); además, quienes sí se reeligieron no tuvieron un amplio margen cómodo para sentirse satisfechos. La evaluación es que más tiempo en el cargo no es una garantía de que se cumplirán las promesas de campaña. ¿La reelección es útil? ¿Sirve de algo darles más tiempo a los alcaldes para que cumplan sus promesas de campaña o solo es el ‘trampolín’ electoral para ganar tiempo por otros tres años? Varios políticos, algunos legisladores, por ejemplo, ya se inconformaron por la posibilidad de extinguir la reelección en cargos de elección popular.
LO PEOR
Con cada elección, con la introducción de las nuevas tecnologías y mayor información a disposición de los electores, los ciudadanos son cada vez más críticos; ya no son tan influenciables por las campañas electorales y el ‘marketing’ político. Los resultados sí importan. Así lo constatamos en las elecciones del año pasado, donde gran parte de los diputados y alcaldes que buscaron la reelección perdieron en las urnas con un contundente ‘castigo’ de los votantes al no elegirlos. La democracia se actualiza y el padrón de electores es más exigente. Aunque las reglas electorales cambian, los partidos y su forma de hacer política siguen siendo los mismos.