A una semana de que se conoció de la intención del gobernador Mauricio Kuri por implementar una legislación que regule el uso y acceso de menores de edad a las redes sociales y las restricciones en el uso de dispositivos electrónicos en las escuelas, el debate público sobre la llamada “ley Kuri” ha destacado como positivo la seguridad de los infantes y los jóvenes ante las amenazas del universo digital, la protección de la niñez y promover una interacción social donde los padres de familia puedan recuperar su rol como primeros responsables. El debate público también fomentó la participación social como pocas veces sucede.
LO MALO
Una coincidencia entre quienes están tanto a favor como en contra de la “ley Kuri”, es que, por mucho que una ley pueda ofrecer lineamientos de control y reglamentación estricta del acceso que pueden tener los menores a las redes sociales, es inherente el acompañamiento y la supervisión de los padres de familia. Lamentablemente, en general, al interior del hogar los dispositivos electrónicos juegan un rol esencial como distractor y cuidador del menor ante la falta de atención de los padres. Esto debe cambiar.
LO PEOR
La salud social de niños y de los jóvenes no obedece partidos ni colores, Morena con su representación en el Congreso federal y local, debería sumar y no flanquear en la propuesta que nace, con la única y razonable función de proteger a las nuevas generaciones en nuestro país. Oponerse únicamente en términos del color e ideología de un partido político contra otro, no solamente supone un retraso en la forma de gobernar y hacer política, sino también expone que el bienestar de la sociedad queda a merced del color de un partido.