El argumento con el que los gobiernos justifican la dispersión de recursos públicos en programas sociales es otorgar mejores condiciones, apoyos económicos o en especie y oportunidades para que las personas en situación de pobreza, o con alguna carencia social, puedan tener una mejor calidad de vida. Son, entonces, esenciales.
El estado está ‘sobrediagnosticado’ en las condiciones en que vive su población. Varias administraciones se han enfocado en resolver ciertos factores, como el acceso al agua, la luz, el piso firme, la alimentación, la educación, el empleo e incluso, recientemente, apoyos para el emprendimiento; es decir, se conocen perfectamente las necesidades de los queretanos.
Hay sectores de la población que dependen de estos programas sociales para subsistir; es su realidad. Independientemente de la crítica política de los opositores sobre los alcances, usos y factibilidad de la asistencia social, la realidad del estado es que estos apoyos son necesarios.
La transparencia en el objetivo de lograr un ‘piso parejo’ es primordial para el éxito de cualquier programa social.