Las acciones realizadas para colonizar al Poder Judicial modifican de forma trascendente el espíritu del constituyente de 1917, que dispuso que la SCJN es el árbitro cuando la política no alcanza para resolver el conflicto entre las diversas fuerzas del país representadas por el Ejecutivo Federal y el Congreso de la Unión, mediante la inconstitucionalidad de leyes haciendo prevalecer el derecho y la justicia a favor de la sociedad, pues la propuesta actual es romper el equilibrio constitucional para que los jueces sean simples “validadores” de la voluntad del partido político gobernante, excluyendo la posibilidad de hacer justicia y defender los derechos de las personas.
Sin respeto a las órdenes judiciales por los otros poderes, cada día resultará imposible evitar los atropellos, porque la democracia constitucionalista de aquella época, es desconocida por la fuerza política actual, que con sólo una reforma a conveniencia, busca concentrar el poder, por lo menos hasta el 2030, que entrará en vigor la reforma constitucional que prohíbe las figuras de reelección inmediata y nepotismo en materia electoral.