En días recientes, la Secretaría de Educación Pública propuso adelantar el fin del ciclo escolar principalmente para no afectar la logística del Mundial de Futbol 2026. La iniciativa desató una ola de inconformidad, en parte porque miles de familias enfrentarían dificultades para conciliar sus rígidas jornadas laborales con el cuidado de sus hijas e hijos. Las principales afectadas serían las mujeres, sobre quienes recae, en mayor medida, el trabajo de cuidados. Afortunadamente, la presión social logró mantener sin cambios el calendario escolar.
En contraste, el pasado viernes un tribunal colegiado del Poder Judicial Federal, integrado por personas de carrera judicial, publicó varias tesis que reconocen el valor social de las labores de cuidado no remuneradas y que el Estado tiene obligaciones frente a quienes cuidan y frente a quienes necesitan cuidados.
Resulta evidente que al oficialismo poco le importa si sus decisiones afectan la vida de las personas. Por fortuna, aún quedan jueces valientes dispuestos a defender nuestros derechos.