LO BUENO
En el Consejo Nacional del PAN, celebrado ayer en la Ciudad de México, el partido blanquiazul recibió una copiosa convocatoria. En el marco de la sesión del Consejo Nacional del PAN, donde se tocaron temas diversos y esenciales para la vinculación con la gente y con la vida interna del partido, y además para dilucidar las estrategias que, como oposición, recomendaron al Gobierno de la presidenta Sheinbaum para hacerles frente a los amagos del presidente norteamericano Donald Trump. Una posición muy cómoda. Ni qué decir que en las propuestas se notó la pluma del queretano Ricardo Anaya. Su influencia en el partido es evidente.
LO MALO
La estrategia de culpar al otro de los males del país no es una postura inteligente. El mismo PAN criticó hasta el cansancio las quejas de López Obrador hacia los presidentes que le antecedieron. Por eso, que las acusaciones que hace la oposición para señalar a López Obrador como responsable de hechos que ya quedaron atrás, es volver sobre los pasos y tropezar con los mismos errores. Los panistas, a nivel nacional, dejan en evidencia su falta de claridad como oposición. Esto, además, cuando uno de los suyos, el gobernador de Querétaro (Mauricio Kuri), atendió a la convocatoria de Sheinbaum para apelar al mensaje de “unidad nacional” frente a un enemigo común.
LO PEOR
La ansiedad de algunos líderes de la 4T y su imperativa necesidad de retratarse junto al hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, generó una imagen que de inmediato se viralizó. Ricardo Monreal, Adán Augusto López, Manuel Velasco y compañía no se percataron de la presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en su llegada al Zócalo capitalino; los antes mencionados ignoraron a la mandataria de México y su tardía reacción fue cuestionada por propios y extraños, lo cual provocó que los protagonistas de este desliz tuvieran que publicar sus respectivas disculpas en sus redes sociales. Todos quieren ser protagonistas.