De unos años para acá, en México se habla muchos de muertos, pero no como personas, sino como números que se manipulan a conveniencia gubernamental. Así se ha tratado a los muertos por la violencia y la inseguridad, y así se hizo con los de la pandemia, en ambos casos para crear una percepción de que vamos bien.
Sin olvidar a ninguno de ellos como personas, su desaparición y muerte son efecto tanto del crimen organizado como del otro, también organizado, pero con el respaldo presidencial. Al amparo de una ficción científica, el doctor Hugo López Gatell hace 5 años empezó a cobrar fama cuando, el 14 de marzo de 2020, declaró los primeros 41 casos positivos de coronavirus, aunque desde enero soslayó riesgos aseverando que “La tendencia es que Covid-19 se convierta en una enfermedad más propia de la temporada de frío”.
Su pésimo desempeño obedeció a que hizo a un lado la ciencia para actuar en política haciendo eco de las irresponsables ideas de su jefe máximo, hoy EXpresidente. Hacia el 1 de mayo México ya era el vigésimo tercer país con mayor cantidad de infecciones y el 4 de junio arriesgó el pronóstico de que en un “escenario catastrófico” se llegaría a 60,000 muertos, cifra que se rebasó el 21 de agosto.
Una gestión basada en que “los cubrebocas sirven para lo que sirven y no sirven para lo que desafortunadamente no sirven”, en la convicción de que “La fuerza del Presidente es moral, no es una fuerza de contagio”, en la superstición presidencial de un amuleto para su protección, y en que «no mentir, no robar, no traicionar, ayudan mucho a que no dé coronavirus», según el EX.
El 8 de mayo, el New York Times publicó que las cifras oficiales de contagiados y muertos del gobierno mexicano estaban muy por debajo de la realidad. No es raro; desde el inicio de la pandemia el funcionario jugaba con los números que presentaba en forma de curva, ascendente o descendente, según conviniera,
En mayo de 2024, un año después de declarado el fin de la pandemia en el mundo, la Comisión Independiente de Investigación Sobre la Pandemia en México, integrada por científicos de todas las especialidades, concluyó que la deficiente gestión de la pandemia “llevó a más de 800 mil muertes en exceso debido a las fallas de la gestión pública.” Se denunció a López Gatell pero no ha sido procesado.
López Gatell inauguró lo que yo llamo “Números Gatellianos”: una forma de hacer estimaciones y cálculos a través de la mezcla de datos, fechas y marcos contextuales diferentes; un estilo que ha heredado el actual gobierno para informar sobre sus muertos y desaparecidos por la violencia.
Por su gran adaptación a cualquier circunstancia y momento, los Números Gatellianos ya se emplean en estadísticas oficiales referentes a la migración, los feminicidios, los desaparecidos o la producción petrolera, entre otras. Gracias a esa categoría numérica, el gobierno puede decir que vamos bien.