Mauricio Cárdenas Palacios/Diputado local por el VI distrito
En Querétaro estamos escribiendo un nuevo capítulo en la historia de nuestra democracia, un capítulo que no parte del escritorio ni de una oficina cerrada, sino de la convicción de que el verdadero poder está en la ciudadanía.
La nueva Ley de Participación Ciudadana, aprobada por esta Legislatura, es mucho más que una reforma normativa, es una invitación abierta a que las y los queretanos tomemos parte activa en las decisiones que decisiones que impactan en nuestras comunidades.
La semana pasada tuve el honor de encabezar el primer foro para difundir y socializar esta ley, en el marco de los trabajos de la Comisión de Participación Ciudadana que presido. Este foro marca el inicio de una serie de encuentros regionales que realizaremos por todo el estado, con un objetivo muy claro: que cada municipio, comenzando por nuestra capital, conozca, entienda y haga suya esta ley para adecuar sus reglamentos y construir una vida municipal más abierta, cercana y participativa.
En Querétaro, y particularmente en la capital, la vida municipal no puede ser ajena a lo que pasa en las calles, en los parques, en los barrios ya que la ciudad es de quienes la habitan, y por eso, necesitamos que las decisiones públicas reflejen esa pluralidad de voces que hay en nuestras colonias.
Esta ley contempla 11 instrumentos que permiten a las y los ciudadanos incidir directamente en la toma de decisiones, desde el presupuesto participativo y las consultas vecinales, hasta los cabildos abiertos y la obra pública con participación ciudadana, éstas, son herramientas que permiten no sólo opinar, sino transformar y lo más importante es que dan certeza jurídica, ya que no se trata sólo de buenas intenciones, sino de derechos plenamente reconocidos para que la ciudadanía dialogue con sus autoridades en un marco claro y legítimo.
Hoy más que nunca, debemos recuperar la esencia de lo municipal que es ese primer contacto entre el gobierno y la ciudadanía, donde se resuelven los problemas del día a día y donde la voz del vecino debe ser escuchada con la misma seriedad que la de cualquier funcionario.
La capital queretana, por su dinamismo y diversidad, debe ser un referente nacional en participación ciudadana, tenemos los elementos: una ciudadanía exigente y comprometida, autoridades con voluntad y ahora, un marco legal que lo hace posible, es por eso que, desde el Congreso, impulsamos esta ley no como una meta final, sino como un punto de partida ya que vienen nuevos foros, nuevos diálogos y sobre todo, una nueva forma de entender la política, no como un ejercicio de poder, sino como un ejercicio de escucha.
El reto está sobre la mesa, que esta ley se convierta en una práctica cotidiana en nuestros municipios, en nuestras colonias y en nuestra vida diaria, que no pase un día más sin que la ciudadanía tenga voz y voto en el rumbo de Querétaro. Porque construir una mejor ciudad empieza por escucharnos.