México atraviesa uno de los momentos más delicados en materia de seguridad de las últimas décadas. Todos los días, millones de familias viven con miedo, incertidumbre y preocupación ante la violencia que se ha extendido en distintas regiones del país. En ese contexto, resulta grave y preocupante que Morena pretenda minimizar las inquietudes legítimas de la ciudadanía frente a señalamientos nacionales e internacionales relacionados con posibles vínculos entre actores políticos y grupos criminales.
Las recientes declaraciones del grupo parlamentario de Morena en Querétaro y de su coordinador, Arturo Maximiliano García Pérez, calificando como “campañas de odio” o “desinformación” las expresiones ciudadanas sobre este tema, reflejan una postura equivocada y alejada de la realidad que viven millones de mexicanas y mexicanos.
La seguridad no puede convertirse en un asunto de propaganda política ni en un tema que se responda únicamente con discursos. Cuando existen dudas, señalamientos o preocupaciones públicas, la responsabilidad de quienes gobiernan debe ser aclarar, transparentar y generar confianza, no desacreditar a quienes cuestionan.
Como ciudadano, como queretano y como diputado del PAN, me preocupa profundamente que Morena intente descalificar cualquier señalamiento incómodo bajo el argumento de la polarización. La gente tiene derecho a preguntar. Tiene derecho a exigir claridad. Tiene derecho a saber que quienes toman decisiones públicas actúan siempre del lado de la ley y de las instituciones.
Intentar reducir estas preocupaciones a un “ataque político” es ignorar el fondo del problema, porque la violencia no es una percepción inventada por la oposición. Ahí están las cifras, los hechos y el dolor de miles de familias mexicanas que han perdido tranquilidad, patrimonio e incluso seres queridos por culpa de la inseguridad.
La ciudadanía merece respuestas serias, no evasivas. Merece gobiernos que asuman con responsabilidad los temas delicados y que entiendan que la confianza pública se construye con transparencia y no con descalificaciones.