LO BUENO
Mauricio Kuri se ganó los aplausos por la vehemencia con la que desmintió los rumores de una posible traición a Querétaro al entregar el estado a Morena. Su compromiso de recibir y entregar un Querétaro panista es un guiño a la estabilidad que muchos añoran, y su mantra de “vivir sueños” en lugar de “soñar vidas” suena casi poético. El mandatario prioriza la continuidad y eso muchos lo traducen en tranquilidad. ‘Chepe’ Guerrero, por su parte, no escatima en elogios, pintando a Kuri como el arquitecto de un Querétaro con grandes obras, medicinas garantizadas y transporte resuelto. Si la mitad de esas promesas son ciertas, el PAN podría seguir manteniendo la joya de la corona queretana.
LO MALO
De acuerdo con el Monitor de Promesas de Campaña del trienio pasado, con el PAN dominando los Ayuntamientos, apenas se promedió un 30 por ciento de cumplimiento de los entonces alcaldes ¿El mejor gobierno de la historia? En la evaluación de cumplimiento de promesas de campaña de las nuevas administraciones, a cien días apenas se ha avanzado un 5 por ciento.
LO PEOR
El fervor panista por mantenerse en el poder roza la obsesión dinástica. Venden al PAN como la única salvación de Querétaro, pero una década de dominio azul invitan a preguntarse si no confunden lealtad con resultados. La insistencia en que solo el PAN garantiza calidad de vida ignora que el mundo cambia… y los votantes también, cada vez son más jóvenes y son más empáticos con políticos jóvenes. Si la estrategia para 2027 es solo alabar el pasado y prometer victorias “rotundas” sin autocrítica, el PAN podría descubrir que su maquinaria, por potente que sea, no alcanza para correr más rápido que el descontento. En política, el exceso de confianza es un lujo caro. No dejar a un lado la eminente desaparición del PRI y de donde MC o Morena se nutrirán de perfiles que desean una curul o un despacho privado en algún municipio.