Los teóricos del conflicto formulan siempre algunas preguntas disparo: ¿Por lo que pelean dos partes, existe alguna posibilidad que ambos obtengan lo que esperan? ¿Lo que esperan ambos es realmente excluyente o hay alguna forma en que ambos logren obtener lo que buscan? ¿Realmente por lo que pelean es lo mismo y no hay forma de agrandarlo, multiplicarlo o dividirlo? Si tampoco existe forma de compartirlo, usarlo en ratos o simplemente renunciar, entonces si existe una disputa.
Todos los países buscan un mayor beneficio económico para sus ciudadanos, empresas y que repercuta en su territorio. Una pregunta sería, si existe forma de que los países logren mejoras sin que otro país tenga una perdida. Una respuesta que va mucho más lejos de cualquier experto, porque requiere de muchas diciplinas, conocimientos y sobre todo de muchos pasos para lograr resultados de ese tamaño.
Pero dejemos atrás a los países y al mundo. ¿Cuántas veces entre particulares, familia o amigos, vemos que existen opciones de lograr beneficio para ambas partes, pero hay conflicto porque alguno quiere que el otro gane, por orgullo o por alguna otra causa? Un trabajo relevante en estos momentos será aprender más de solución de conflictos propios, de identificación de alternativas, de vías de solución, de comunicación y, sobre todo, de escucha. El primer paso en toda teoría de resolución de conflictos radica en escuchar asertivamente al otro. ¿Usted que tanto practica la escucha activa?