El apagón que sufrió España y varios países en Europa y antes Chile, nos invita a pensar en los riesgos de la dependencia de la red eléctrica e internet. Requerimos de ambos, pero la tendencia de mayor consumo nos lleva a pensar: ¿Ante un apagón con solo transporte eléctrico, qué tiempo de autonomía tendrá la red? ¿Más autos eléctricos nos llevará también a más saturación de la red? ¿Las aplicaciones en línea qué tanto nos comprometen?
Sin duda el riesgo aumentará, pero la teoría nos dice que podemos evitarlo, mitigarlo, transferirlo o simplemente aceptarlo. Para evitarlo existen dos vías, por un lado impedir el crecimiento de la dependencia o crear alternativas de respaldo eléctrico del tamaño del tiempo de perdida de energía, lo cual es muy caro en este momento. Mitigarlo o reducirlo, nos lleva a vías de intervención híbridas, para no tener dependencia absoluta y mantener la operación del sistema ante cualquier circunstancia.
Por último, es difícil transferirlo ya que sería otro país o entidad la que pague o cargue con el riesgo. Por ello, en gran parte hasta no contar con medidas claras de gestión, debemos aceptar el riesgo y utilizar la otra parte de la teoría que nos implica minimizar el efecto, es decir el control de daños. Necesitamos mucho análisis y alternativas serias. El riesgo y el costo son muy altos y la probabilidad de que ocurra también. ¿Usted qué opina?