Mauricio Cárdenas Palacios/Diputado local por el VI distrito
La verdadera economía no se mide solo en cifras, sino en nuestra capacidad de traducir el crecimiento en oportunidades reales, sin recurrir al asistencialismo como sustituto del desarrollo.
En México, el debate entre programas sociales y crecimiento económico se ha vuelto ideológico. En México, muchas veces se presenta un falso dilema: por un lado, están quienes piensan que los apoyos sociales frenan la inversión o desalientan la productividad; por otro, hay quienes creen que basta con repartir recursos sin generar condiciones para que las personas salgan adelante por sí mismas. Pero la realidad exige equilibrio. La economía debe crecer y generar empleos, sí, pero también garantizar que nadie se quede atrás.
En Querétaro hemos demostrado que ese equilibrio sí es posible. Aquí se impulsa la inversión y, al mismo tiempo, se respalda a quienes más lo necesitan. Ese es el modelo queretano: uno donde el crecimiento económico tiene rostro humano y donde las decisiones se toman pensando en las personas. No se trata de elegir entre apoyar a las familias o atraer capital: en nuestro estado, hacemos ambas cosas y los resultados lo demuestran.
Somos líderes en atracción de inversión nacional y extranjera, pero también somos el estado con más programas sociales a nivel nacional, y no es una contradicción: es una estrategia. Estos programas no solo han beneficiado a quienes tradicionalmente los reciben, sino que también han llegado a grupos históricamente desatendidos, como hombres trabajadores y madres con recién nacidos. Esto refleja una política pública pensada con sensibilidad, eficiencia y visión de futuro.
De acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Querétaro fue el quinto estado con mayor generación de empleos en 2024 y el cuarto con mayor salario promedio. Al mismo tiempo, mantenemos programas sociales estatales eficientes que dan resultados concretos. Esto no es casualidad, es fruto del buen manejo de los recursos públicos, trabajo encabezado por el gobernador Mauricio Kuri, quien logró generar un ahorro de 717 millones de pesos que hoy benefician a más de 100 mil personas a través de programas sociales.
Desde el PAN, tenemos clara nuestra visión: los apoyos sociales deben existir, pero no como ancla, sino como trampolín. Se trata de acompañar, no de perpetuar la dependencia. Porque el verdadero progreso no está en bajar el techo para igualar a todos, sino en emparejar el piso para que más personas puedan alcanzar sus metas.
Creemos firmemente que la mejor política social es aquella que convierte beneficiarios en emprendedores, y esperanza en empleo. Una economía con rostro humano es aquella que reconoce la dignidad de cada persona, y que entiende que el desarrollo no es completo si no incluye oportunidades reales para todos.
Invertir en ciencia, en pequeñas y medianas empresas, en energías limpias, en movilidad y conectividad no es lujo: es justicia también. Porque un país que no produce, no genera riqueza. Y un país que no genera riqueza, no puede sostener ni un solo programa social.
Como Diputado local seguiré trabajando desde mi trinchera por ese equilibrio, impulsando leyes y políticas. Apostamos por el libre mercado, pero también por una sociedad que no deje a nadie atrás. Es posible crecer con justicia. Es posible tener un gobierno responsable que gaste bien, que genere confianza para invertir y que construya una red de apoyo efectiva y temporal para quienes lo necesitan.
Porque al final del día, de eso se trata la política: de construir un mejor presente sin hipotecar el futuro… y de demostrar que, como Querétaro, otro camino sí es posible.