El secretario de Gobierno, Carlos Alcaraz, anunció que la ley seca no será invitada a la fiesta electoral del 1 de junio, pero no nos engañemos. La línea entre “celebrar la democracia” y “celebrar el dos por uno en el bar de la esquina” es más delgada que una boleta electoral. Alcaraz pide actuar con responsabilidad. La ausencia de la ley seca en Querétaro es, en teoría, una muestra de confianza en la ciudadanía. Sin ley seca, la jornada electoral promete ser un experimento social digno de estudio: una mezcla de civismo, libertad y, tal vez, un toque de desinhibición etílica. Que la democracia gane.
IMSS-BIENESTAR
Los diputados del PAN volvieron a vapulear el sistema de salud que el Gobierno federal de Morena prometió convertir en una producción digna de Dinamarca. El programa IMSS Bienestar, que debería ser el protagonista estelar, no ha pisado el escenario queretano porque el Gobierno estatal no ha firmado el convenio con la Federación. Martín Arango, líder del PAN local, no se guardó nada y acusó a Morena de “extorsionar” con la salud de los queretanos. Según él, el Gobierno federal juega con los recursos públicos, con una cobertura de salud insuficiente, desabasto, falta de personal y mala gestión.
EN EL LIMBO
Resulta que 15 de los 18 municipios del estado decidieron que el proceso legislativo es más una sugerencia que una obligación. Según Homero Barrera, secretario de las Comisiones Unidas de la LXI Legislatura, solo tres ayuntamientos (Pedro Escobedo, Tequisquiapan y Jalpan de Serra) se tomaron la molestia de realizar una sesión de cabildo para discutir la reforma judicial local. Los demás, al parecer, prefirieron mandar un oficio con un “ni opinión tengo”. Barrera calificó esta actitud como una “falta de respeto” a los ciudadanos; mientras los representantes municipales firman oficios sin consultar a sus cabildos, la reforma judicial queda en un limbo.