El gobernador Mauricio Kuri, con ese optimismo que solo un político puede mantener frente a una urna medio vacía, insistió en que los ciudadanos deben “hacer oír su voz”, aunque reconoció que hubo baja afluencia al ver su casilla casi desierta. El gobernador tiene razón en algo: votar es importante, pero cuando la elección es tan complicada que parece un examen de álgebra sin calculadora, no sorprende que la gente prefi era quedarse en casa. Elegir jueces suena heroico, pero si el proceso es raro, la apatía gana. Ojalá la próxima vez las urnas no se sientan tan solas, y los ciudadanos encuentren más razones para votar que para “whatsapear” su escepticismo.
‘PERFECTIBLE’
Alejandro Pérez, de Morena Querétaro, nos dice con entusiasmo que este proceso electoral judicial es un “gran paso” hacia un Poder Judicial “auténtico”. Pérez reconoce que el proceso es “perfectible”, una ironía si tomamos en cuenta que la participación ciudadana fue más bien tímida. Pérez insiste en que no hay vuelta atrás, y quizá tenga razón. México ya dio el salto al vacío con esta reforma, y ahora toca aprender a volar mientras se cae. La idea de jueces que respondan al pueblo y no a cúpulas suena bonita, pero el diablo está en los detalles: ¿cómo garantizar que los elegidos no terminen siendo más políticos que juristas? Por ahora, el experimento sigue cojeando. Solo esperemos que, la próxima vez, la democracia judicial no solo sea “perfectible”, sino también un poco más popular.
‘LA MEJOR REFORMA’
El magistrado presidente Braulio Guerra recordó que la democracia no es un laboratorio de experimentos raros, sino un lienzo para pintar la “mejor reforma judicial” del país. Querétaro, según Guerra, puede ser el campeón de la reforma judicial si se lo propone. Pero, entre la escasez de jueces, un proceso electoral que parece sudoku avanzado y una ciudadanía que no termina de comprar el boleto de este experimento, el camino parece más un sendero de montaña que una autopista. Hagamos votos (nunca mejor dicho) para que la justicia no solo sea un sueño queretano, sino una realidad donde las togas no se enreden en la burocracia… ni en las urnas.