Mauricio Cárdenas Palacios/Diputado local por el VI distrito
La autonomía universitaria no se negocia. Se respeta.
Las diputadas Rosalba Vázquez Munguía, de Morena, y Claudia Díaz Gayou, del Partido del Trabajo, presentaron un predictamen de reforma a la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). En él se plantean mecanismos de paridad de género y alternancia en la elección de rectoras y rectores, así como de directoras y directores de facultades, escuelas e institutos.
Según explicaron las legisladoras, su iniciativa responde a su experiencia como egresadas del sistema público de educación y a la necesidad de armonizar la legislación con disposiciones federales.
¿Por qué digo que no son las formas correctas? Porque toda reforma o propuesta legislativa, especialmente cuando toca instituciones tan relevantes como la UAQ, debe construirse desde el diálogo. En este caso, no se consultó a los principales protagonistas: la comunidad universitaria y esto representa una falta grave hacia la institución que se posiciona entre las 10 mejores universidades de México en 2025.
La UAQ debió ser tomada en cuenta para presentar esta iniciativa, o al menos haberse buscado un acercamiento para conocer el trabajo de reforma que la propia institución ha estado elaborando con la participación de estudiantes, docentes y personal administrativo.
La iniciativa presentada por Morena y el PT rompe con un principio básico: la autonomía universitaria.
No se puede hablar de reformas sin integrar a la comunidad que da vida a la institución.
Por eso, desde el Grupo Legislativo del PAN reiteramos nuestro respaldo a la UAQ y manifestamos nuestra apertura al diálogo con su comunidad.
La UAQ es una institución fundamental en la vida académica, científica y social de nuestro estado, por lo que cualquier propuesta relacionada con ella debe tratarse con respeto, apertura, transparencia y en coordinación directa con sus autoridades, respetando en todo momento su autonomía.
Rechazamos de manera enérgica aquellas propuestas que no sigan el correcto proceso legislativo ni cuenten con el consenso de la comunidad universitaria.
Como egresado de la UAQ, reitero mi respaldo a mi Alma Máter y reafirmo mi compromiso de mantener un diálogo permanente con su comunidad y autoridades.
La autonomía universitaria no se toca. Y desde el Congreso, no daremos ni un paso atrás para defenderla.