Logo Al Dialogo
17 de junio 2025

Mario Maraboto

Hace una semana, la Presidenta Sheinbaum quiso explicar que la movilización que mencionó el 24 de mayo era “una estrategia para movilizarnos en muchos sentidos, siempre de manera pacífica.”

Recordemos: el 24 de mayo, al referirse a los impuestos a las remesas que busca imponer el Presidente de Estados unidos, Sheinbaum enfatizó lo que ya había expresado el día 15: “…de ser necesario, nos vamos a movilizar, porque no queremos que haya impuestos a las remesas …” Lo cierto es que la traicionó su ADN de activista estudiantil.

En su explicación de la semana pasada justificó que movilización implicaba “el envío de una Comisión del Senado, de todos los partidos políticos, primero a ver a los congresistas y después, a ver a los senadores, republicanos y demócratas…”.

Movilizar tiene una significación sinónima de protestar y bajo esa acepción Sheinbaum ha reconocido que fue parte de movilizaciones: Fue una de las activistas líderes estudiantiles en las protestas en la UNAM por la huelga de 1986; en 1991 participó en un mitin en la Universidad de Stanford, California, en contra del presidente Salinas de Gortari, y en 1999 estuvo en otras para exigir la gratuidad y autonomía en la Universidad.

Es cierto que su expresión de fines de mayo no fue el detonante de las manifestaciones en Los Ángeles, pero sí fue el pretexto ideal para que Kristi Noem, Secretaria de Seguridad de Estados Unidos, dijera sobre la posibilidad de movilización: “Claudia Sheinbaum salió y pidió más protestas en Los Ángeles, y yo la condeno por eso”.

En vez de hablar de acciones a tomar para protestar, Sheinbaum empleó una palabra que, en español o en inglés, tiene la misma connotación. La Real Academia de la Lengua define movilización como: “convocar, incorporar a filas, poner en pie de guerra tropas u otros elementos militares; el Cambridge Dictionary la define como “el acto de preparación para una lucha, especialmente en una guerra”.

Si consideramos la vaguedad de la expresión (no precisa si la acción será en Estados Unidos o en México, no dice quiénes “nos vamos a movilizar” porque el plural la incluye a ella, no precisa qué tipo de movilización imagina, etc.) no era difícil que cualquiera la manipulara para criticarla u ofenderla.

Si bien es cierto que la presidenta no ha llamado a actos violentos y que en todo momento condena la violencia y evita entrar en confrontaciones por este tema, hablar sin pensar en las repercusiones de las palabras, puede llevar a conflictos y si, además, no se da algún contexto, se deja la interpretación de la palabra a la imaginación o al marco referencial de quien escucha.

En comunicación política la atención es mayor a las palabras que inciten a la confrontación. Por ello, antes de empezar a hablar, es importante estar seguros de lo que se quiere comunicar y reflexionar sobre sus posibles efectos –positivos y negativos- en las distintas audiencias.

Ya no es tiempo de activismo estudiantil, sino de emplear las palabras adecuadas.

Logo Al Dialogo
CREAMOS Y DISTRIBUIMOS
CONTENIDO DE VALOR
DOMICILIO
Avenida Constituyentes 109, int.11, colonia Carretas.
C.P.76050. Santiago de Querétaro, Querétaro.
AD Comunicaciones S de RL de CV
REDES SOCIALES
Logo Al Dialogo
© 2024 AD Comunicaciones / Todos los derechos reservados