En sesión de 15 de junio de 2025 del Consejo General del INE, con 6 votos a favor y 5 en contra, la autoridad electoral decidió validar la elección de los Ministros de la SCJN, tras un extenso debate sobre la existencia de irregularidades que comprometieron el voto libre.
El proceso de elección evidenció la descarada injerencia del partido oficial, estuvo marcado por prácticas propias de elecciones viciadas: uso sistemático de “acordeones” que “casualmente” coincidió con los resultados en gran medida, la inexplicable participación del 100% o más de los electores, marcajes con la misma caligrafía o la totalidad de votos en favor de una persona; pese a ello el INE avaló el resultado.
La propuesta de los Consejeros que se opusieron, no tenía por efecto anular la elección, el INE carece de esa facultad; sino únicamente “no validarla” hasta que el TEPJF resuelva. Con ello, buscaron –sin éxito- evitar que se legitime un proceso con irregularidades graves.
Lo que estuvo en juego no era una plaza judicial más, sino el último muro de contención frente al poder absoluto. Si se deja caer la justicia dejará de ser un derecho para convertirse en un instrumento de revancha, callar es permitirlo.