LO BUENO
México, como país no beligerante, podría beneficiarse indirectamente de un alza en los precios del petróleo, que, según la información, podrían alcanzar entre 80 y 100 dólares por barril si Irán cierra el estrecho de Ormuz. Esto representaría un impulso económico temporal para las exportaciones petroleras mexicanas, fortaleciendo los ingresos de Pemex y el presupuesto nacional. Además, la crisis podría posicionar a México como un actor neutral en la región, abriendo oportunidades para mediar o fortalecer su presencia en foros internacionales, como los BRICS, donde podría buscar aliados estratégicos frente a las tensiones con Estados Unidos y Canadá impulsadas por la agenda de Trump.
LO MALO
La escalada del conflicto en Medio Oriente, con el riesgo de una guerra prolongada, impactará negativamente la economía global, y México no será la excepción. El aumento en los precios del petróleo, aunque inicialmente benéfico, encarecerá los combustibles y los costos de producción, afectando a la industria y al consumidor mexicano. La inestabilidad global también podría desincentivar la inversión extranjera en México, ya vulnerable por las políticas proteccionistas de Trump y las tensiones comerciales con China y Canadá. Además, la percepción de un orden internacional debilitado, con una ONU incapaz de sancionar a Estados Unidos e Israel, podría complicar la posición de México en negociaciones multilaterales, dejándolo en una posición de mayor dependencia de potencias como China o Rusia.
LO PEOR
El peor escenario para México sería quedar atrapado en las consecuencias de una Tercera Guerra Mundial incipiente, como sugiere el análisis. Si el conflicto escala con la participación de Rusia, China, Corea del Norte y otros actores, México enfrentaría una crisis económica severa por la disrupción de cadenas de suministro globales y un colapso del comercio internacional. La presión de Estados Unidos para alinearse con su agenda bélica pondría a México en una encrucijada diplomática, arriesgando sanciones o represalias si no se alinea, o pérdida de soberanía si cede. Además, el fortalecimiento de alianzas antioccidentales (BRICS, Acuerdo de Shanghái) podría polarizar aún más el escenario global, dejando a México con menos margen de maniobra para proteger sus intereses nacionales y con unas débiles remesas. Ni hablar de los aranceles impuestos, quedando estos como fijos por el alto gasto en la maquinaria de guerra que EUA activó atacando a Irán.