La presidenta Sheinbaum se ha referido en varias ocasiones a las afectaciones de las medidas de Donald Trump, pero en los Estados Unidos. Para ella, México está fuerte, con una economía sólida y saldrá delante de las acciones del presidente gringo.
El 30 de enero pasado, cuando Trump firmó una orden para imponer aranceles del 25 % a las importaciones de México, la presidenta enfatizó que estos aranceles dañarían a la economía de Estados Unidos.
Sólo en lo que va de este mes, al menos en tres ocasiones se ha referido a las afectaciones que las decisiones de Trump podrían tener en aquél país: el día 4 criticó el paquete fiscal aprobado en el Congreso de EE.UU y advirtió que “le va a hacer mucho daño a la economía de Estados Unidos”. En su mañanera del día 9 se refirió a los aranceles al cobre: “…pueden afectar a la industria estadounidense.”
Al día siguiente expresó que los aranceles impuestos por Estados Unidos generan pérdidas para el mercado estadounidense; y el viernes pasado calificó de injustas las redadas migratorias en California y señaló que “van a dañar mucho la economía de Estados Unidos”.
Es verdad que en cada caso ha dicho que las acciones de los Estados Unidos también dañaran a México, pero lo ha minimizado:
“Yo no tengo preocupación […] porque la economía de México está muy fuerte, muy sólida…“
Curioso que a la presidenta le preocupe tanto lo que pueda pasar con Estados Unidos a raíz de las decisiones de su presidente, y no lo inquiete una economía mexicana en riesgo de contracción económica, un elevado déficit fiscal y que, según Banamex, tendrá un crecimiento, si bien nos va, de 0.2%
Pero, además de cuestionar y criticar a su homólogo en el vecino país, ahora también cuestiona su sistema judicial. En su show del viernes pasado volvió a tachar de incoherente el que el gobierno de Trump busque acuerdos judiciales con líderes de cárteles a los que ha calificado como grupos terroristas, cuando “ellos han dicho que no negocian con terroristas.”
Lástima que no mencione las incoherencias de iniciar investigaciones sobre un expresidente por supuesto soborno, a partir de una nota periodística, y no hacer lo mismo con familiares de otro EXpresidente aun cuando, además de notas periodísticas, hay grabaciones y documentos sobre los cuales se puede iniciar una investigación.
Luego, el mismo viernes expresó: “nosotros no establecemos relaciones de contubernio ni complicidad con nadie”. El problema es que el contubernio implica una convivencia o alianza informal y sospechosa, como saludar a la madre de los narcotraficantes, y complicidad remite a una participación activa y consciente en actos ilícitos, como ordenar la liberación de un narcotraficante en 2019.
Si “nosotros” se refiere a Morena, la tolerancia a los cárteles por los “abrazos y no balazos” pone en entredicho las palabras de la presidenta. Todo esto la deja como candil de la calle y obscuridad de la casa.