Hace unos días, el presidente chileno Gabriel Boric anunció, dentro de la cumbre “Democracia Siempre”, la formalización de la Alianza Internacional en Defensa de la Democracia, que busca generar propuestas en temas como la lucha contra la desinformación, la desigualdad y el fortalecimiento institucional.
La semana pasada, la presidenta Sheinbaum comentó en su mañanera, respecto a la citada alianza, que le dijo a Boric: “estamos de acuerdo en siempre luchar por la democracia en todos nuestros países” y, en respuesta a una pregunta afirmó: “la democracia en todos los países, es como parte de la política exterior de México, siempre”.
Sheinbaum ha declarado que “toda la vida hemos luchado por la democracia”, y hace un año, en un mensaje en su red social, escribió: “¡Que viva la democracia! Si alguien ha defendido la democracia electoral y participativa en México, ha sido nuestro movimiento”.
¿En verdad defiende la lucha democrática de otros países, o lo hace según el país y el contexto?
En abril pasado, con referencia a la elección presidencial en Ecuador, Sheinbaum calificó el triunfo de Daniel Novoa como “muy dudoso”, y mencionó que incluso la OEA advirtió irregularidades en la contienda electoral. Qué curioso que dos meses después, en referencia a la elección del poder judicial en México, rechazó el informe preliminar de la Misión de Observación de la OEA.
En otro caso, tras los resultados preliminares que daban como ganador a Nicolás Maduro para la presidencia de Venezuela, la entonces presidenta electa consideró necesario transparentar los resultados del Consejo Nacional Electoral: «(…) es importante, como lo planteamos en su momento, pues que se dé a conocer, que se transparente este resultado para que no haya lugar a confusión”.
Venezuela no transparentó información, Maduró “ganó”, pero Sheinbaum, bajo el argumento de respeto a la soberanía de otros países, ya no se manifestó sobre el fraude electoral venezolano, como si lo hicieron otros líderes mundiales como, entre muchos, el actual Secretario de Estado de EU, Marco Rubio, los presidentes de Chile, Costa Rica y Uruguay, quienes calificaron la elección como un fraude, una farsa, cuestionaron su veracidad y algunos rompieron relaciones; incluso en Europa hubo expresiones similares.
El Eje 5 del Plan Nacional de Desarrollo 2025 “Democracia efectiva y política exterior responsable”, propone fomentar transparencia, rendición de cuentas y participación ciudadana en el ámbito internacional, es decir, promover mecanismos para que la ciudadanía sea verazmente informada y pueda opinar sobre temas internacionales relevantes, como el de la defensa de la democracia.
¿Ha hecho algo al respecto la presidenta del “país más democrático del mundo” en donde se busca el control de la información y callar a quienes opinan diferente?