El encuentro reciente entre el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, destila un aroma a optimismo oficialista y reconfortante. La colaboración entre niveles de Gobierno es, sin duda, una necesidad imperiosa, pero no basta con declararla; requiere traducirse en acciones concretas que trasciendan el escaparate político. Kuri y Sheinbaum saben que el México de hoy exige más que discursos de buena voluntad. La unidad no es un fi n en sí misma, sino un medio para resolver problemas estructurales: desigualdad, inseguridad y rezago educativo.
ENLACE
La apertura de ‘La Queretana’, la nueva Casa de Enlace del diputado federal Ricardo Astudillo Suárez en la Ciudad de México, llega envuelta en un discurso que promete cercanía y acción. Con la bandera de la participación ciudadana, Astudillo aseguró que este espacio será un puente para empresarios, artesanos, artistas y autoridades locales, un lugar para “escuchar, resolver y avanzar juntos”. Si Astudillo quiere que ‘La Queretana’ sea más que un eslogan, deberá demostrar que las puertas abiertas conducen a soluciones reales, no solo a buenas intenciones. El desafío no está en abrir un espacio físico, sino en garantizar que no se convierta en otro escenario de promesas.
DESCANSADOS
El regreso de la Legislatura de Querétaro tras su receso vacacional trae consigo el anuncio de la bancada de Morena, liderada por Edgar Inzunza, de retomar el cabildeo para impulsar reformas constitucionales pendientes. La lista incluye temas de peso: reforma judicial, revocación de mandato, combate al nepotismo y freno a la reelección. El discurso de Inzunza destila optimismo y apela a la unidad entre fuerzas políticas, pero el historial de la Legislatura deja dudas. Él confía en la “voluntad” de la mesa directiva y en la agilidad de las comisiones, pero la ciudadanía no vive de confi anza. La Legislatura debe demostrar con hechos que el tiempo de receso sirvió para algo más que descansar.