La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Querétaro, acompañada del gobernador Mauricio Kuri, proyecta una imagen de colaboración institucional que, en un país polarizado, resulta alentadora. La mención del tren México-Querétaro como un proyecto estratégico refleja una apuesta por la infraestructura y la conectividad, vitales para el desarrollo económico. Querétaro, con su probada eficiencia administrativa y su atractivo para la inversión extranjera, se consolida como un motor económico que beneficia no solo al estado, sino al país. La disposición de Kuri para trabajar de manera coordinada, enfocándose en seguridad, economía y movilidad, es un ejemplo de pragmatismo que contrasta con la confrontación política habitual.
LO MALO
Sin embargo, la narrativa de unidad no logra ocultar tensiones subyacentes. La gestión de la imagen durante la visita, como las manifestaciones en contra del proyecto El Batán y las que se pronunciaron a favor del gobernador, exponen los retos tanto para la 4T como para el Gobierno panista. Además, la salida de Pablo Gómez de la Unidad de Inteligencia Financiera, un movimiento que podría interpretarse como un ajuste de cuentas internas en Morena, genera incertidumbre sobre la dirección del Gobierno federal y su relación con estados exitosos como Querétaro. La indefinición sobre quién controlará esta poderosa institución plantea dudas sobre posibles usos políticos contra adversarios, incluido Kuri.
LO PEOR
Lo más preocupante es el contexto nacional que enmarca esta visita. La presión internacional, con Estados Unidos señalando a figuras clave de Morena, podría forzar a Sheinbaum a moderar su postura, pero también a priorizar agendas políticas sobre el interés nacional. Si Querétaro, un bastión de estabilidad económica, se ve limitado por decisiones centralizadas o por una lucha de poder entre facciones de Morena, el país perdería una oportunidad clave para recomponer su relación con inversionistas extranjeros. La presidenta debe entender que el éxito de Querétaro no es un desafío a su autoridad, sino un activo para México. Ignorar esto sería un error estratégico que el país no puede permitirse.