Varias teorías claman por evitar administrar lo urgente ya que dejan de lado lo importante, pero al final lo que transforma puede estar más lejos aún. ¿Por qué? Los fenómenos mediáticos enganchan la atención y estamos atentos de la violencia, tiroteos, golpizas y asesinatos. Gana la atención los errores del gobierno, los fallos de los líderes y malas conductas de los famosos. ¿Pero qué sería lo importante o lo transformador?
Atrapar y castigar a los culpables es una necesidad urgente aunque es posible que dé algunos de estos delitos podamos influir más sobre las variables que los provocan, los fomentan, los solapan o los impulsan. Por ejemplo, detrás de la violencia familiar requerimos prevenir de conductas violentas en el noviazgo, en la familia, la escuela y en el trato entre políticos. Todos estos son ejemplos, impulsores, desencadenantes, caldo de cultivo o causa de una escalada de más violencia.
Cómo menciona el libro de ‘Un camino para la Paz’ hay que distinguir el episodio del epicentro. El trabajo de reflexión que requiere el cambio es encontrar esta causa raíz o estos impulsores. Venimos de una historia de violencia y somos herencia de la lucha en muchos frentes. Del lado que sea, la violencia del vencedor y la venganza que guarda el vencido, para transformar hay que sanar. Busquemos el epicentro. ¿Usted qué Opina?