En México, la adolescencia es un territorio frágil. Son años en los que la necesidad de encajar pesa más que nunca y donde un silencio en casa o la presión de los amigos puede abrir la puerta a las drogas. No siempre es rebeldía: muchas veces es vacío. En medio de esa vulnerabilidad, el deporte surge como refugio. Una cancha agrietada, una bicicleta oxidada o un balón gastado pueden convertirse en salvavidas para quien busca rumbo.
Disciplina contra lo inmediato
Un entrenamiento parece rutina: llegar puntual, correr, repetir ejercicios. Pero enseña mucho más. El joven que se levanta después de perder entiende que la frustración se vence con constancia y que nada valioso llega de un día para otro. Esa lógica sencilla se opone al espejismo de las adicciones, que seducen con promesas rápidas y engañosas.
Un dato que duele
Las cifras nacionales confirman la urgencia. En la última década, el consumo de drogas ilegales entre adolescentes se disparó. La marihuana sigue siendo la más común, pero las metanfetaminas y la cocaína ya no son excepción. El grupo más vulnerable está entre los 12 y 25 años, y preocupa que el consumo se normalice en las escuelas.
La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito advierte que el uso de metanfetaminas en México creció un 400 % en diez años, alcanzando incluso a jóvenes de 15 años. A esto se suman las llamadas “drogas Frankenstein”, mezclas con fentanilo y xilacina que multiplican los riesgos. Y aunque cada caso es distinto, los números son claros: en 2022, los alucinógenos encabezaron la demanda de tratamiento con 46.2 %, seguidos por el alcohol (24.6 %) y la marihuana. Detrás de esos porcentajes hay historias de adolescentes que buscaban compañía y solo encontraron humo.
La apuesta de Querétaro
El estado entendió que el deporte no es ocio: es prevención. Desde el gobierno estatal se impulsan programas como Jóvenes en Positivo y el Programa Estatal de Prevención y Tratamiento Integral de Adicciones, que combinan deporte con acompañamiento psicológico y comunitario.
En los municipios, las acciones bajan a tierra. Corregidora creó su Comité Municipal contra las Adicciones y rehabilitó canchas y parques. San Juan del Río abrió becas deportivas. En la capital, Somos Querétaro, Contigo Prevenimos lleva deporte y salud mental a colonias. No son solo programas: son gestos que dicen “aquí hay alguien que cree en ti”.
Un lugar donde volver a empezar
El deporte abre caminos: becas, oportunidades educativas, entornos donde la disciplina pesa más que la violencia. Cada joven que se amarra los tenis para entrenar, aunque no lo sepa, se está alejando de la estadística del riesgo.
El deporte es más que ejercicio: es recordarle a cada adolescente que su vida tiene rumbo, que su esfuerzo vale, que siempre habrá un lugar donde volver a empezar. Querétaro está construyendo esos lugares: cancha a cancha, barrio a barrio, red a red.