Los datos de los últimos años nos muestran que está aumentando la intensidad de los fenómenos climáticos y se presentan en lugares donde no eran comunes. Por ello, escuchamos de lluvias atípicas, sequías no vistas, nevadas en desiertos y otros fenómenos como el sargazo. Todos estos eventos tienen relación con la contaminación, deforestación y cambio de tierras fértiles a zonas habitacionales o industriales. Por un lado, se han formulado teorías optimistas que indican que esto parará y la tierra encontrará un equilibrio, pero por otro lado otras teorías indican que apenas es el comienzo y se pondrá peor.
No obstante, los costos y afectaciones actuales ya son significativos. Pero los costos mayores aún no los vemos porque están ocultos. Por ejemplo, de estas lluvias los daños visibles son los efectos de arboles caídos, inundaciones, afectaciones a carreteras, puentes, etc. Pero también, la contaminación a las presas, mantos freáticos y al mar, por todos los contaminantes que se combinaron en estas inundaciones. Imagine usted cuanta gasolina, aceite y otros químicos se han mezclado en estas corrientes de agua, que no vemos, pero seguramente vamos a padecer pronto.
La política pública tardará en reaccionar ya que vivimos de un presupuesto reactivo porque los políticos gastan para lograr votos hoy, y se olvidan del mañana porque los beneficios otro los cosechará. Esta dinámica es por la forma de los incentivos y la estructura de gobiernos. Al parecer, el cambio climático requiere nuevas formas de gobierno, de presupuestar gastos y otra generación de políticos. ¿Usted qué opina?